No señores no.

La culpa no es de Perón,

no es de Videla.

La culpa no la tienen Menem, Nestor o Cristina.

Es sólo mía

es sólo nuestra.

y de Cris Morena.

No señores no.

La culpa no es de Perón,

no es de Videla.

La culpa no la tienen Menem, Nestor o Cristina.

Es sólo mía

es sólo nuestra.

 

 

Una nena.

Pongámosle Clarita.

Camina con su pequeño oso peluche; muy canchero , con un sombrero tanguero y un saquito a medida. Ella le dice tres veces que lo quiere y el peluche la mira.

Es en una plaza sí, podría ser una plaza.

Atilio escucha el partido y un zumbido se entremezcla con la voz del relator; se esfuerza, se arruga, pero no está mal, le gusta sol y la sensación constante de gol que la radio sabe dar.

Dora viene con bolsas, dos en una mano, una en la otra. Lopez le fió doce pesos. “Páguemelo cuando pueda Dora”.

Clarita tira su oso al piso porque no le respondió “te quiero”. Luego lo levanta y le pide disculpas “perdón osito, te lastimé?

Atilio suspira; 44 minutos del segundo tiempo, sigue 1 a 1.  

Dora se sienta en el banquito con Atilio, descansa de sus bolsas.

Atilio saluda con un gesto, una leve inclinación con cabeza y hombro que quiere decir que “hola Dora como le va, disculpe usted que no la salude como merece, pero casi termina el partido”.

Clarita mira la nada, está pensando, si uno le pregunta en que está pensando, se olvida.

Terminó el partido, no, no hubo un gol a último momento. Esto es una plaza, es un barrio. No hay grandes emociones.

Dora se levanta, que las bolsas sean impares le molesta.¿Dos y una, una y dos? Como distriburilas?. Puf, al piso, la tercer bolsa en cuestión se le cae.

“El informativo”. Zumbido y voz que dicen: Aumenta la cantidad de suicidios por la caída de la bolsa.

Clarita se acerca a Dora, -¿qué es suicidio?

          Es cuando una persona está mal y no tiene más ganas de vivir.

          Y se muere?

          Si…

          No lo haga Dora

          No linda, claro que no…

La radio dice que el mundo se desploma.

Atilio sigue en la plaza, Dora con sus bolsas y a Clarita el oso le dijo que la quiere.

 

 

 

Si veinte años no son nada tres meses siquiera merecen la referencia al clásico, puesto que tal introducción hubiera sido oportuna para el próximo texto que será en aproximadamente cinco años, o no.

Por eso lo escrito hasta aquí no es una introducción, sino aquella que podría haber sido si no fuera porque ya la es. El juego ya lo conocemos, aunque no sé de donde, pero seguramente en algún(os) lado(s) estará(n); mientras explico que ésta no es la introducción, va ocurriendo a mi pesar; la única forma de deten.

(basta)

Hace tres meses que no escribo; ¿Cómo va che? Me alegro. Me alegra porque sé que la respuesta está compuesta por dos “bien”; el primero certero, el segundo patina al final.

 

Argentina es una gran inspiración para el exilio. Son un exceso mis cercanos que fueron (algunos que les gusta hablar de la “memoria genética” utilizan el verbo “volver”) vivir a  Europa.

Eso me permite andar yirando con relativa comodidad por el continente sabiendo que una casa cerca me espera. ¡Aproveche que hay más ofertas!: el “boludo si aguantás un tiempito más allá nos vemos” ya no suena a novedad.

Tengo infinidad de cosas para comentar que a unos pocos les interesará pero soy muy perezoso. (además, como ya mencioné la lectura y la escritura están lejos de mis pasiones).

No chicos no, no es que haya que leer libros y apagar la tele. Sólo intenten hacer énfasis en los contenidos. -No es la rubia o la morocha, es la que más te guste; hijo que no tengo.-

Stop. Me detengo acá.

 ¿Por qué libro significa “Borges” y Televisión es “el panelista que está a la derecha de Canosa en su programa”?

¿Por qué no pensar que un libro son “los chistes de Corona” y  televisión es por ejemplo (y pa que no acusen de gansadas les tiro algo recontra visto) “Lost”?

Paro de vuelta, mucho tránsito. Gran hermano no es ni bueno ni malo. El problema es que en general se elije a gente como “el panelista que está a la derecha de Canosa”  para participar. Las discusiones sobre ética, intimidad, libertad y etc, lo dejamos para otro programa porque después del corte tenemos muchísimo material sobre la nueva verruga de Marixa Balli.

Conocí a una persona muy pelotuda:

Toledo es la escenografía de lo que fue Toledo (y lo canta un viejo nativo al recibir turistas en la plaza central: “Esto ya no es Toledo” con tono pegadizo). Como la historia terminó, los lugares subsisten con su ayer. Toledo, además de ser un encanto, se caracteriza por la venta de espadas y mazapán.

Gobernados por cierta modestia económica (para el contexto, claro) con mi compañera de viaje de aquellos lejanos tiempos que no superan el mes, compramos una porcioncita de mazapán y después de cierta meditación, una espada que no era la más pequeña pero no llegaba a ser mediana, 13 euros. Le pregunté a la señora que debe llevar 40 años repitiendo sus días si podía llevarse sin problema alguno teniendo en cuenta  el objeto en cuestión. “Claro que no muchacho”. Simple bolsa azul y una espada en su interior.

Una particularidad de Toledo nos llevo al agobio: misteriosamente uno siempre está subiendo.  Sumale 41 grados y todo un día de andar. No dábamos más. Estación de Tren y vuelta. Pero no; no es tan simple.

Ahí es donde en esta historia emerge el pelotudo. Antes de subir al tren piden que pases los bultos por una maquina que verifica si llevás algo peligroso, hasta ahí comprensible teniendo en cuenta, especialmente, los antecedentes que ya todos conocemos. La señora espada se mete en la máquina y el señor con un abuso de lucidez dice “es una espada” (pausa) “no la puedes llevar”.

(insisto en la aclaración: las espadas en Toledo se venden como el dulce de leche en buenos aires)

 

P (Panceto)-Pero le pregunte a la vendedora y me dijo que no había inconvenientes

TP(tipo pelotudo)- Ese no es mi problema.

P- Pero como hace la gente cuando compra una espada, la tiene quince minutos y la deja aquí?

TP- Ya te he dicho que no es mi problema. Esto solo se puede llevar en una caja.

P- ¿Cualquier tipo de caja?

TP- Sí, ¿Acaso en tu país te permiten llevar armas en un transporte?

P- Señor no viaje a Toledo con la intención de andar matando gente por ahí.

El tren salía 3 minutos después de esa respuesta; salimos corriendo y nos metimos en el bar de la estación preguntándole al muchacho si tenía alguna caja. Con una gentileza inverosímil, el pibe sacó digamos 10 kilos de naranjas de la única caja que le quedaba para dármela. Un tanto bizarro, la caja de “La jujeña”, Producción Argentina. Más que agradecido corrimos otra vez para el tren con la espada dentro de la caja y a pesar de la cara de inodoro que puso el don, pasamos y viajamos. Conociéndome bien, mi amiguilla casi que me prohibió tener algún entredicho y me arrastró del brazo; aún así quedaron palabras sueltas flotando en  el aire. Pero si alguna vez lees esto, guardia de la estación de Toledo, me quedó pendiente decirte:

No podés ser tan nabo.

Si partimos de que no se puede viajar con armas en un tren, al igual que en “mi país”, pues le comento que en el suyo, y a 500 metros de donde trabaja a diario hay una ciudad en la que la mitad de los negocios las venden al público sin ningún tipo de restricción.

Además, usted entiende que la diferencia entre un potencial asesino y un ser civilizado es que tenga o no una caja de naranjas de cartón que se abre en menos de 3 segundos para guardar la espada.  

 

Pero esta historia no se trata de esta historia, sino de la otra. La que se asomó en un renglón y que anestesiará a cualquier ultra nacionalista argentino que diga: europeos del orto.

Porque hubo un flaco que atendiendo a varias mesas a la vez y viéndome en una situación de apuro total empezó a sacar incontables  naranjas de la caja de una forma desaforada y hasta preocupado me deseó: “espero que te sirva, es todo lo que tengo.” Y ese es el espíritu que hasta aquí he recibido de los residentes del viejo continente. A pesar de las excepcionalidades mediáticas, o de la gente de seguridad de la estación de Toledo, he recibido un trato absolutamente cordial, amable y amigable. Sólo comento eso porque estando allá caí en la vieja trampa de la criminalización masiva cuando escuché sobre la “ley del retorno” y las nuevas políticas migratorias. Son decisiones políticas, no necesariamente populares.  

Le respondo al que piensa lo que está pensando: entonces todos los argentinos somos delincuentes porque votamos a Menem o a Kirchner.  No.

Aunque es refutable claro, pero para una sociedad con una conciencia “pavo real” que no tenemos.

Suena extraño que en Argentina seamos tan susceptibles a sentirnos diferenciados (me incluyo claro) cuando el flaco de paternal se revienta a trompadas con el de villa crespo porque es de villa crespo.

(aprendí que cuando uno está de viaje no tiene que leer nuestros diarios. Miento, no aprendí nada, lo sigo haciendo)

Flaco de paternal o de villa crespo o de donde seas; te sugiero que no te mudes, porque serás de un barrio viviendo en otro; ¿te vas a auto-cagar a trompadas?

Epa, me gustó esa idea.

No entiendo, no entiendo nada.

¿Qué pasa muchachada? ¿Por qué ese afán imperante de ser tan pelotudo?

Mucho es de temperamento… mucho de cultura…de educación… de referentes… de valores… de leyes… nuestra presidenta grita mucho.

(Violencia)

Mucho; no es un motivo, ni una solución,  pequeño ladrillo de derecha. Vos y tu simplificación, matemos a todos; cuando jamás un tipo como vos le daría laburo a un pibe que tuvo que trabajar o robar a los 15 años para llevarle comida a sus hermanos más chicos y no pudo terminar el secundario.  No es s tu culpa, es cierto, pero tampoco de él ¿Qué querés que haga el flaco en un sistema que demanda del papel para sobrevivir?

Mucho; no es un motivo, ni una solución, pequeña roca de izquierda.  Que decís que la inseguridad es una queja de los ricos cuando son los más pobres las primeras víctimas. Vos y tu encierro discursivo elitista que te llevan a tu paradoja estructural; se suponen que son pueblo y son 4. Y¿ sabés por qué? tenés respuestas tan automáticas y prototípicas sobre ciertos temas que ya sos una pieza más de un aparato de repeticiones irreflexivas. Me dieron ganas de ahorcarte, a vos, flaco de la UBA de letras que no se tu nombre pero que una vez en una cola de elecciones universitarias te escuché diciendo sobre un secuestro: “está bien que le pidan plata a los ricos y que los maten ya que están (esbozando una sonrisa), porque en definitiva los secuestradores son las víctimas del sistema” No nene no, son organizaciones que tienen mucha plata, que están vinculadas con el poder y están en la vereda opuesta de las víctimas. Yo entiendo que cuando eras bebé te leían el manifiesto comunista antes de dormir pero abrí la cabeza. Ves la delincuencia como un todo; para vos el que se roba una manzana y el que le corta los dedos a un pibe es una víctima del sistema.

¿Vos que opinás Fidel, que harías con un tipo así?

(aclaración: por haber estado algo más “vinculado” (acento con función relativizadora) con este grupo. Sé que hay mayor diversidad de pensamiento y no todos están así de vacíos; me refiero a un subgrupo particular. Cabe mencionar que he encontrado también gente brillante aunque en general confunden la convicción con el dogma)

(otra aclaración sumamente necesaria: salvo por mi novia y sus viejos, la gente más noble, generosa, solidaria, presente, activa y constructiva que conozco, en ningún caso es de izquierda.)

(tercera y última, cada cual sabrá si se siente identificado o no).

Antes que me olvide: señora paquetona, si quiere rejuvenecer no se haga una cirugía; tómese un tren a cualquier parte.

(espero que queden trenes)

Una señora mayor está sola mirando el mar. La miro. Nada de lo que escribí tiene sentido.

Chau.

 

Llego a casa una madrugada. Hace mucho que no escribo y hay cosas que pasan por aquí.

1

La palabra es la coartada; nos refugiamos en las muecas; la nostalgia. No hay contenido, hay sentido.

Recién cumplidos los 26, siento el pasado.

Se supone que me preguntaste cosas y se supone que te las respondí y nos reímos de ellas. Se supone. Era un adiós.

Te quiero; que te vaya bien.

2

El gobierno ve el amarillo, el azul (salvo que el azul puede ser verde), el verde (salvo que el verde puede ser azul).

Me lo dijo Borges.

2 (anexo)

No soy lector; puesto que en los libros veo sólo contenido y poca forma. Lamento que no pueda superar la neutralidad de su cuerpo.

Aunque:

Nadie rebaje a lágrima o reproche,

Esta declaración de la maestría

de Dios que con magnífica ironía

me dio a la vez los libros y la noche.

Fantástico.

Borges quedaba ciego mientras lo nombraban Director de la Biblioteca Nacional.

Aclaración que la época demanda: No Nestor, no. No es afinidad con la revolución libertadora, sólo quería citar un gran poema.

3

Margarita Stolbizer fue imputada por participar de un corte de ruta en apoyo al campo.

3 (anexo)

En esta Argentina donde pasan las cosas que pasan, repito:

Margarita Stolbizer fue imputada por participar de un corte de ruta en apoyo al campo.

4

Me enteré por casualidad que Alberto Fernandez asumió en el año 2000, tras los 10 años del menemismo, como legislador de la ciudad de Buenos Aires. Ingresó por la lista que ubicaba a Domingo Cavallo como Jefe de Gobierno y Gustavo Beliz como vice.

5

Por curiosidad:

¿Clarín dejó de mentir?

jueves, octubre 05, 2006

Todo un arte

El cine se construye a partir de un gran cocktail de mentiras articuladas entre sí que simulan una realidad. Aquello que se ve está lejos de ser lo que es.
Cada lágrima, risa o romance se graba incontables veces para que los espectadores vean personas y no personajes. El actor debe aniquilar su identidad para subsistir (si no puede desprenderse de sí mismo no podrá ser otros, no podrá ser actor).
El buen manejo de herramientas da a luz a una realidad irreal.
En definitiva, lo que se pretende con la actuación, el guión, la dirección, la escenografía, el discurso, la acción, la toma, la escena, la historia, es la construcción del verosímil. Lo que importa es que lo que se ve sea creíble.
Queda claro que el cine tiene las mismas bases que la política.

viernes, octubre 06, 2006

Las claves (y clases) del éxito

Un guión cinematográfico debe tener:
120 hojas (una por minuto)
30 hojas para la introducción (planteamiento). En la página 27 deberá mostrar el conflicto de los personajes.
En las siguientes 60 hojas los personajes conviven con ese conflicto (el desarrollo) e intentarán resolverlo. (atención: estar atento en la página 50! ahí deberá estar el climax)
Las últimas 30 hojas el conflicto se diluye o no (conclusión).
Fin. (Aplausos)

¿Por qué las clases de guión las darán profesores de matemática?

Desde su lenguaje por excelencia (el cinematográfico, claro) Hitchcock reflexionó sobre los matices de la representación. Partió de un ejemplo simple:

Citado del libro “El cine según Hitchcock” de François Truffaut.

“La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.
Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de la mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés. Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: “No deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a estallar”. En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. La conclusión de ello es que se debe informar al público siempre que se puede, salvo cuando la sorpresa es un “twist”, es decir, cuando lo inesperado de la conclusión constituye la sal de la anécdota.”

Más allá de lo claro y certero del ejemplo en cuanto a la influencia que ejerce la “forma” en el discurso; es decir, colocando el “cómo se dice” en un rol tan significativo como el “qué se dice”; este ejemplo traspasa las fronteras de la ficción.

(Claro, siempre y cuando la “realidad” no sea una gran ficción)

Obviando esas intrusas letras rojas, he notado que ha estallado una bomba y nunca nadie la había mostrado. De allí el origen de mi (¿nuestra?) sorpresa en el caso, que ni siquiera permite tener una postura sólida ante semejante abrumador desconocimiento.

Estoy haciendo alusión al conflicto que han titulado como “Clarín vs Gobierno”.

Somos espectadores de una batalla mediática en el que llueven calificativos, pero las causan gozan del más profundo de los anonimatos.

Quiero decir, “Clarín miente”. Pregunto (sí, anuncio que pregunto):

¿Durante todos estos años decía la verdad y un día se despertó con unas ganas locas de mentir?

¿Cuál es la mentira?

¿Y entonces cual es la verdad?

Si alguien pega un cartel diciendo que “Clarín miente” está intentando convencer a los “ajenos” de tal acusación. Pero cuando no tiene un sustento empírico y mínimante comprobable, el mensaje se disuelve en el viento (o en todo caso contribuye a manchar aún más el cuerpo de la ciudad).

Al no haber ningún tipo de argumento convincente, el mencionado cartel tiene la misma legitimidad que uno que diga: “Clarín es el topo gigio”.

No es este un manifiesto de defensa a Clarín, sino sencillamente una sugerencia para quienes pretenden generar cierta afinidad o complicidad moral o intelectual, a partir de la invasión de afiches acusatorios. Debieran saber que hasta aquí el criterio utilizado es apropiado para un nene de segundo grado (y había escrito “tercero” y lo borré porque me pareció demasiado).

Antecedentes de conocimiento público

Más allá de de los carteles mencionados, para intentar “comprender” esta novela hay que remontarse a su única parte visible, su climax: las palabras del ex profesor, ex piquetero y actual “vocero presidencial”, Luis D’elía.

En el programa “A dos voces” manifestó una serie de indignaciones muy particulares:

“El grupo económico se benefició con Duhalde con la pesificación y con la ley de protección de bienes culturales.”

Tiene razón. Clarín y el gobierno tienen un benefactor en común.

“Clarín es una pistola en la cabeza de la democracia argentina porque quiere comprar Telecom”

¿Qué?

“Este grupo ha obtenido la fusión entre Cablevisión y Multicanal (…)Este país necesita una nueva ley con los monopolios comunicacionales…”

Para los que se apresuran en sus conclusiones: Vieron que D’elía sí se atreve a criticar al gobierno.

“El político que entra en desgracia con ustedes: pobre tipo, pobre tipo.”

Adivinen a quien me recuerda Clarín.

“El poder concentrado en Argentina es una desgracia para la democracia y la libertad”

Comparto con D’elia pero sospecho que él no lo hace consigo mismo al ser un acérrimo Kirchnerista .

¿Serán estos los motivos por los que “Clarín miente”?

El grupo Clarín como corporación es magno, excesivo, grotesco.

Como medio de comunicación, es prudente distinguir a sus dos máximos exponentes.

Clarín es el diario ideal para cualquier gobierno. Es tan popular como insulso (y probablemente una característica sea la causa/consecuencia de la otra). Es un gran folleto de ofertas de supermercados y celulares que entre tanto informa y muy esporádicamente comparte un pensamiento crítico o analítico.

TN tiene una particularidad, sus máximos exponentes trabajan en múltiples sectores de la Prensa gráfica: Morales Solá en “La Nación”; Tenembaum y Zloto en “Página 12”, Nelson Castro en “Perfil”. En ese sentido, no se lo puede acusar de tener un mensaje unidireccional.

Anexito:

Canal 13 es incluso un “cómplice” involuntario del gobierno. Showmatch desvía temas trascendentales y genera una suerte de sutil efecto anestésico (¿Han notado que desde el retorno de Marcelo, el conflicto con el campo importa menos?)

Definitivamente nos estamos perdiendo el eje de la cuestión. No nos permiten tener una postura. Eso no me preocuparía si no fuera porque gastan cientos de miles de pesos diarios intentando que la tengamos.

“Clarín miente” es decirle a la sociedad “Son tarados”, si ese es todo su argumento.

Lástima que Hitchcock no sea presidente.