Si veinte años no son nada tres meses siquiera merecen la referencia al clásico, puesto que tal introducción hubiera sido oportuna para el próximo texto que será en aproximadamente cinco años, o no.

Por eso lo escrito hasta aquí no es una introducción, sino aquella que podría haber sido si no fuera porque ya la es. El juego ya lo conocemos, aunque no sé de donde, pero seguramente en algún(os) lado(s) estará(n); mientras explico que ésta no es la introducción, va ocurriendo a mi pesar; la única forma de deten.

(basta)

Hace tres meses que no escribo; ¿Cómo va che? Me alegro. Me alegra porque sé que la respuesta está compuesta por dos “bien”; el primero certero, el segundo patina al final.

 

Argentina es una gran inspiración para el exilio. Son un exceso mis cercanos que fueron (algunos que les gusta hablar de la “memoria genética” utilizan el verbo “volver”) vivir a  Europa.

Eso me permite andar yirando con relativa comodidad por el continente sabiendo que una casa cerca me espera. ¡Aproveche que hay más ofertas!: el “boludo si aguantás un tiempito más allá nos vemos” ya no suena a novedad.

Tengo infinidad de cosas para comentar que a unos pocos les interesará pero soy muy perezoso. (además, como ya mencioné la lectura y la escritura están lejos de mis pasiones).

No chicos no, no es que haya que leer libros y apagar la tele. Sólo intenten hacer énfasis en los contenidos. -No es la rubia o la morocha, es la que más te guste; hijo que no tengo.-

Stop. Me detengo acá.

 ¿Por qué libro significa “Borges” y Televisión es “el panelista que está a la derecha de Canosa en su programa”?

¿Por qué no pensar que un libro son “los chistes de Corona” y  televisión es por ejemplo (y pa que no acusen de gansadas les tiro algo recontra visto) “Lost”?

Paro de vuelta, mucho tránsito. Gran hermano no es ni bueno ni malo. El problema es que en general se elije a gente como “el panelista que está a la derecha de Canosa”  para participar. Las discusiones sobre ética, intimidad, libertad y etc, lo dejamos para otro programa porque después del corte tenemos muchísimo material sobre la nueva verruga de Marixa Balli.

Conocí a una persona muy pelotuda:

Toledo es la escenografía de lo que fue Toledo (y lo canta un viejo nativo al recibir turistas en la plaza central: “Esto ya no es Toledo” con tono pegadizo). Como la historia terminó, los lugares subsisten con su ayer. Toledo, además de ser un encanto, se caracteriza por la venta de espadas y mazapán.

Gobernados por cierta modestia económica (para el contexto, claro) con mi compañera de viaje de aquellos lejanos tiempos que no superan el mes, compramos una porcioncita de mazapán y después de cierta meditación, una espada que no era la más pequeña pero no llegaba a ser mediana, 13 euros. Le pregunté a la señora que debe llevar 40 años repitiendo sus días si podía llevarse sin problema alguno teniendo en cuenta  el objeto en cuestión. “Claro que no muchacho”. Simple bolsa azul y una espada en su interior.

Una particularidad de Toledo nos llevo al agobio: misteriosamente uno siempre está subiendo.  Sumale 41 grados y todo un día de andar. No dábamos más. Estación de Tren y vuelta. Pero no; no es tan simple.

Ahí es donde en esta historia emerge el pelotudo. Antes de subir al tren piden que pases los bultos por una maquina que verifica si llevás algo peligroso, hasta ahí comprensible teniendo en cuenta, especialmente, los antecedentes que ya todos conocemos. La señora espada se mete en la máquina y el señor con un abuso de lucidez dice “es una espada” (pausa) “no la puedes llevar”.

(insisto en la aclaración: las espadas en Toledo se venden como el dulce de leche en buenos aires)

 

P (Panceto)-Pero le pregunte a la vendedora y me dijo que no había inconvenientes

TP(tipo pelotudo)- Ese no es mi problema.

P- Pero como hace la gente cuando compra una espada, la tiene quince minutos y la deja aquí?

TP- Ya te he dicho que no es mi problema. Esto solo se puede llevar en una caja.

P- ¿Cualquier tipo de caja?

TP- Sí, ¿Acaso en tu país te permiten llevar armas en un transporte?

P- Señor no viaje a Toledo con la intención de andar matando gente por ahí.

El tren salía 3 minutos después de esa respuesta; salimos corriendo y nos metimos en el bar de la estación preguntándole al muchacho si tenía alguna caja. Con una gentileza inverosímil, el pibe sacó digamos 10 kilos de naranjas de la única caja que le quedaba para dármela. Un tanto bizarro, la caja de “La jujeña”, Producción Argentina. Más que agradecido corrimos otra vez para el tren con la espada dentro de la caja y a pesar de la cara de inodoro que puso el don, pasamos y viajamos. Conociéndome bien, mi amiguilla casi que me prohibió tener algún entredicho y me arrastró del brazo; aún así quedaron palabras sueltas flotando en  el aire. Pero si alguna vez lees esto, guardia de la estación de Toledo, me quedó pendiente decirte:

No podés ser tan nabo.

Si partimos de que no se puede viajar con armas en un tren, al igual que en “mi país”, pues le comento que en el suyo, y a 500 metros de donde trabaja a diario hay una ciudad en la que la mitad de los negocios las venden al público sin ningún tipo de restricción.

Además, usted entiende que la diferencia entre un potencial asesino y un ser civilizado es que tenga o no una caja de naranjas de cartón que se abre en menos de 3 segundos para guardar la espada.  

 

Pero esta historia no se trata de esta historia, sino de la otra. La que se asomó en un renglón y que anestesiará a cualquier ultra nacionalista argentino que diga: europeos del orto.

Porque hubo un flaco que atendiendo a varias mesas a la vez y viéndome en una situación de apuro total empezó a sacar incontables  naranjas de la caja de una forma desaforada y hasta preocupado me deseó: “espero que te sirva, es todo lo que tengo.” Y ese es el espíritu que hasta aquí he recibido de los residentes del viejo continente. A pesar de las excepcionalidades mediáticas, o de la gente de seguridad de la estación de Toledo, he recibido un trato absolutamente cordial, amable y amigable. Sólo comento eso porque estando allá caí en la vieja trampa de la criminalización masiva cuando escuché sobre la “ley del retorno” y las nuevas políticas migratorias. Son decisiones políticas, no necesariamente populares.  

Le respondo al que piensa lo que está pensando: entonces todos los argentinos somos delincuentes porque votamos a Menem o a Kirchner.  No.

Aunque es refutable claro, pero para una sociedad con una conciencia “pavo real” que no tenemos.

Suena extraño que en Argentina seamos tan susceptibles a sentirnos diferenciados (me incluyo claro) cuando el flaco de paternal se revienta a trompadas con el de villa crespo porque es de villa crespo.

(aprendí que cuando uno está de viaje no tiene que leer nuestros diarios. Miento, no aprendí nada, lo sigo haciendo)

Flaco de paternal o de villa crespo o de donde seas; te sugiero que no te mudes, porque serás de un barrio viviendo en otro; ¿te vas a auto-cagar a trompadas?

Epa, me gustó esa idea.

No entiendo, no entiendo nada.

¿Qué pasa muchachada? ¿Por qué ese afán imperante de ser tan pelotudo?

Mucho es de temperamento… mucho de cultura…de educación… de referentes… de valores… de leyes… nuestra presidenta grita mucho.

(Violencia)

Mucho; no es un motivo, ni una solución,  pequeño ladrillo de derecha. Vos y tu simplificación, matemos a todos; cuando jamás un tipo como vos le daría laburo a un pibe que tuvo que trabajar o robar a los 15 años para llevarle comida a sus hermanos más chicos y no pudo terminar el secundario.  No es s tu culpa, es cierto, pero tampoco de él ¿Qué querés que haga el flaco en un sistema que demanda del papel para sobrevivir?

Mucho; no es un motivo, ni una solución, pequeña roca de izquierda.  Que decís que la inseguridad es una queja de los ricos cuando son los más pobres las primeras víctimas. Vos y tu encierro discursivo elitista que te llevan a tu paradoja estructural; se suponen que son pueblo y son 4. Y¿ sabés por qué? tenés respuestas tan automáticas y prototípicas sobre ciertos temas que ya sos una pieza más de un aparato de repeticiones irreflexivas. Me dieron ganas de ahorcarte, a vos, flaco de la UBA de letras que no se tu nombre pero que una vez en una cola de elecciones universitarias te escuché diciendo sobre un secuestro: “está bien que le pidan plata a los ricos y que los maten ya que están (esbozando una sonrisa), porque en definitiva los secuestradores son las víctimas del sistema” No nene no, son organizaciones que tienen mucha plata, que están vinculadas con el poder y están en la vereda opuesta de las víctimas. Yo entiendo que cuando eras bebé te leían el manifiesto comunista antes de dormir pero abrí la cabeza. Ves la delincuencia como un todo; para vos el que se roba una manzana y el que le corta los dedos a un pibe es una víctima del sistema.

¿Vos que opinás Fidel, que harías con un tipo así?

(aclaración: por haber estado algo más “vinculado” (acento con función relativizadora) con este grupo. Sé que hay mayor diversidad de pensamiento y no todos están así de vacíos; me refiero a un subgrupo particular. Cabe mencionar que he encontrado también gente brillante aunque en general confunden la convicción con el dogma)

(otra aclaración sumamente necesaria: salvo por mi novia y sus viejos, la gente más noble, generosa, solidaria, presente, activa y constructiva que conozco, en ningún caso es de izquierda.)

(tercera y última, cada cual sabrá si se siente identificado o no).

Antes que me olvide: señora paquetona, si quiere rejuvenecer no se haga una cirugía; tómese un tren a cualquier parte.

(espero que queden trenes)

Una señora mayor está sola mirando el mar. La miro. Nada de lo que escribí tiene sentido.

Chau.

 

Anuncios