(Tal como explícitamente se menciona en el título, el presente texto es la continuación del anterior; es el segundo fragmento de una unidad. Para quien no haya leído la primera parte, ni pretenda hacerlo, es vital saber que la tipografía roja, corresponde al artículo de José Pablo Feinmann y la negra corresponde a mi apreciación acerca de sus párrafos.)

Me apena, Beatriz, y me da bronca también que tu gorilismo haga de mí forzosamente un peronista. Porque ya no quiero serlo. Me gustaría ir más allá. Avanzar, pero sobre esa base, eh. No negándola neuróticamente. En la Argentina, un partido de centroizquierda (que es lo más que podríamos lograr, y no la reforma agraria como piden los eternos despistados) no debiera desconocer algunas cosas que el peronismo hizo, y debiera abominar de otras: del Perón que puso a Villar (asesino educado por los paras franceses, formado para la tortura en la Escuela de las Américas, el que rompió con una tanqueta las puertas del PJ en donde eran velados los muertos de la masacre de Trelew) en la Jefatura de Policía, del Perón que pidió que ficharan a la periodista Ana Guzzeti porque le había hecho una pregunta incómoda ¡en una conferencia de prensa! (¿Ves? Será por eso que K no las hacía. A ver si le surgía el Perón que todos llevan dentro y pedía que lo ficharan a Morales Solá.) Pero eso es lo que me molesta de los gorilas: son tan cerradamente antiperonistas, tan intolerables en su odio de clase o en la negación de su pasado, que la creatividad se les torna imposible.

A mi lo que me apena es que la disidencia ideológica le reprima sus deseos ocultos. Es más que noble su pretensión evolutiva, y como apoyo esa causa, le sugiero que no se subestime, ya que usted tiene los recursos espirituales e intelectuales para ir más allá.

Usted hace referencia al odio del antiperonismo pero fíjese la paradoja, es su odio al anti antiperonismo lo que lo lleva al estancamiento. Muchas de las páginas del Peronismo tienen un valor excepcional, pero por otro lado tiene otras que son para el olvido (o mejor dicho, para la memoria). En su valorable búsqueda por mejorar al Peronismo le sugiero que no se aferre a sus virtudes, sino a sus defectos, puesto que son éstos los que hay que reformular.

Al leer la última oración de su párrafo, me dio la sensación que usted padece aquello que critica del antiperonismo. Usted ha evidenciado ser cerradamente peronista, asumiendo incluso, que por el momento se le imposibilita trascender a ese “pensamiento”. Ha demostrado ser intolerable en su odio de clase a lo largo de su texto. Y sin duda, la creatividad se le ha tornado imposible.

Ahora bien, demandar tolerancia o amplitud a quienes no son afines al peronismo cuando históricamente la intolerancia (que bien se evidencia en el ejemplo que usted cita) y la exclamación del “único camino”, han sido una constante en el Peronismo, habla de un pedido constructivo pero que roza lo tragicómico.

Breve acotación sobre el ejemplo que usted menciona sobre la periodista Ana Guzzeti: Las preguntas sólo son incómodas cuando las respuestas son incómodas.

Segunda acotación y también breve: me sorprende de usted, protagonista de la década de las utopías, que ahora trate de “eternos despistados” a los que todavía las tienen. Porque más allá de algunas diferencias que pueda tener, reconozco que los utópicos de hoy tienen un doble mérito. El primero es la constancia, y el segundo, es el hecho de que tener utopías cuando el contexto se ha encargado de abolirlas, puede percibirse como una ingenuidad pero, al mismo tiempo, tiene incluso más valor, por el hecho de seguir corriendo con viento en contra.

(Sarlo ha dicho que reniega de todo lo que escribió antes de 1980, creo que ésa era la fecha, cito de memoria, ¿cómo es posible eso, cómo es posible cercenarse así? ¿Por qué, porque acompañó al peronismo en ciertos trechos, porque estuvo en el PCR apoyando a Isabel pero con la comprensible actitud de bloquear el golpe?) El gorila te obliga a defender al peronismo. Porque te das cuenta en seguida de lo que siempre está detrás del gorila: nosotros, te dicen, no somos ellos; no somos los negros, las clases inferiores, la barbarie que describió Sarmiento. Somos cultos, somos blancos, somos educados y si no lo entienden los vamos a matar a todos de nuevo. Porque también –desde Ambrosio Sandes, Paunero e Irrazábal hasta Videla– somos los que mejor y más hemos liquidado gente en la Argentina. El primer peronismo, señores, con todo lo autoritario y enemigo de la democracia que fue, tuvo un solo, lamentable muerto: Ingalinella. Después vino la Triple A: que mató peronistas, a Troxler, a Atilio López y a valiosos hombres de la izquierda como Silvio Frondizi. Pero sobre todo: peronistas, cuadros de la JP, clandestinos y de superficie. Pero la patria agraria y financiera que respaldó a Videla y Martínez de Hoz arrasó con una generación completa. Estoy harto de discutir con gorilas, Beatriz: no quiero defender al peronismo. Quiero pensarlo. El gorila, con su odio, te impide pensar.

Honestamente lo noto algo paranoico pero con absoluta modestia creo poder tranquilizarlo. Creo que está sobrestimando y magnificando el verdadero poder actual de los que son partidarios de la dictadura militar. Mire, de las últimas elecciones presidenciales, en las que la presidenta ganó notoriamente, hay un 45% de personas que afortunadamente no son afines a la mencionada tiranía. Pero tampoco creo que en el 55% del resto de los electores haya demasiados. Tengo firmes convicciones y argumentos que me permiten asegurar que ni los votantes de Carrió, de Lavagna, de Rodríguez Sáa, de Pino Solanas, de López Murphy y de Vilma Ripoll podrían siquiera insinuar, alguna vez, que avalarían el retorno de la barbarie. Basándome en un prejuicio que incluso me incomoda, me animaría a sospechar que algunos de los ínfimos votantes de Sobisch podrían llegar a reivindicar algunos de sus “valores”.

Despójese del ego. No piense que el que no es peronista sí es tirano.

Usted piensa que todo alemán que no es oficialista es Nazi?

Usted piensa que todo aquél que no votó a Zapatero es Franquista?

En cuanto a Cristina F., Sarlo dice, con frialdad, que “se dice” que “habla bien”. Reconoce que habla “de corrido”, que no vacila y que no se confunde “con los tiempos de los verbos”. Eso solo, Beatriz, haría de Cristina F. uno de los presidentes o de los políticos más insólitos de nuestra historia. Pero discrepo con Sarlo: Cristina F. no habla bien por no confundir los tiempos de los verbos, habla bien porque dice verdades que pocos se atreven a decir. Porque tiene razón es que habla bien. Porque hoy, ante este semigolpe institucional, ante este odio de clase, ante esta bronca que le tienen a este gobierno (sobre todo, como bien dice ella, por su política de derechos humanos), que los proto-golpistas califican de “revanchista”, “montonero” y “terrorista”, elementos de los que dicen se compone, la Presidenta no se amedrenta y les dice a los agro-piqueteros que son los “piquetes de la abundancia”. Y algo impecable, de una enorme justeza para definir la “tragedia” de los grandes productores (los pequeños es otro asunto que habrá que diferenciar): que el problema que tienen, dice Cristina F., la causa por la que luchan, reside en que si tienen tres 4×4 jamás aceptarán el despojo de tener sólo dos. Por eso habla bien Cristina F. Porque habla instrumentando el sentido que los griegos y toda la tradición de la filosofía de Occidente hasta Heidegger da a la palabra logos. Logos es pensamiento, concepto, discurso, razón. Y, muy especialmente para el tema que tratamos, logos es inteligencia. ¡Esto es un escándalo! El agro-golpismo, los ilustrados de la derecha y hasta los malhablados de las radios enfrentan hoy a una peronista que no sólo es inteligente, sino, además, mujer. Este “escándalo” los tiene locos. No lo pueden tolerar. Cristina F. tendrá que usar largamente su logos para que lo toleren, para que lo entiendan. De ahí, no de ellos, surgirá la estabilidad y la fuerza de la democracia argentina.

Disiento profundamente en todo este extracto. Explicar los motivos sería redundante considerando la existencia de mis anteriores párrafos.

Lo que sí convendría aclarar es que probablemente Cristina se haya animado a decir cosas que otros no; pero seguro son muchas más las que no se animó y por eso nunca se ha enfrentado a una pregunta genuina. Es factible, como usted bien menciona, que en ese ámbito tendría los vicios de Perón. Si pudiera superar esa instancia, entonces sin duda surgirá la estabilidad y la fuerza de la democracia argentina.

José Pablo, lo disfrutaba mucho más como grieta que como sistema, pero en fin, cada uno elige su camino.

Saludos cordiales.

Artículos de los que se hace referencia:

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-101533-2008-03-30.html

http://www.lanacion.com.ar/998895

Pasado

En los 90 me sentí atormentado por lo plástico de los tonos y por la propagación de varios slogans que, finalmente, en la práctica, funcionaron como un masoquismo colectivo: “hacé la tuya”, “¿La política? Dejate de joder.”, exclamaban los oyentes de las radios después de la canción 26 del Top 40.

Los referentes políticos tuvieron el romance soñado con la apatía de nuestra sociedad. Tras las orgías de aquella época y las lunas de miel anuales, una noche de diciembre, se quebró un modelo político, económico, social y cultural que nos había dejado desalmados. Porque los 90 significaron una adicción casi narcótica; un placer inmediato a cambio de la condena posterior. Un país egoísta consigo mismo.

La postal de la tristeza y el olor a culpa impregnado. Claro, nuestras cicatrices son nuestra responsabilidad.

 

Pero aquel sistema de estupidización sistemática de la mencionada y emblemática década, tenía algunas grietas que permitían, al menos por un rato, aferrarnos a la esperanza. Esas grietas estaban personificadas -desde mi perspectiva, claro está- por tipos como José Pablo Feinmann, entre otros (pocos).

 

Presente

(al final encontrará los links de los artículos en los que se basa el presente texto)

 

Feinmann le responde al artículo de Beatriz Sarlo publicado el 27 de Marzo en el diario “La Nación” con una de las fórmulas más básicas e infantiles habidas y por haber: el recurso de la polarización. “Wikipedia” define a la “polarización” como “el proceso por el cual en un conjunto originariamente indiferenciado se establecen características o rasgos distintivos que determinan la aparición en él de dos o más zonas mutuamente excluyentes, llamadas polos.” Este concepto, traducido al “pensamiento Feinmann”, sería algo así como “Antes éramos amigos pero ahora yo sigo siendo Peronista, soy el bueno. Vos ahora que criticás al actual peronismo, sos de derecha, sos la mala. Yo soy peronista, soy del pobre, vos de derecha, sos de la oligarquía.” Esa afirmación, que está implícita en su texto, la justifica a partir de una concepción prototípica y trillada del universo, que además de ser aburrida, es de una profunda precariedad intelectual (para ser sutil). Feinmann denota en su pluma prejuicios insanos, conceptos rígidos que nada tiene que ver con convicciones consistentes.

Devela, además, una suerte de nobleza autorreferencial que se diluye en el traspaso del discurso a la práctica. Feinmann ha perdido su capacidad analítica y funciona como una maquinaria de repeticiones con argumentos en general válidos pero impertinentes. Responde con las mismas palabras a diferentes preguntas. Tiene una visión de la historia seguramente cierta pero sectaria. Un elitismo de la memoria. Y cuando uno no aprende del pasado sino que vive en el pasado se desorienta en el presente.

Ésta impronta, en algunos casos, atenta contra sí mismo y contra quien defiende.

Pero este no es un ejercicio de la crítica por la crítica misma y como no pretendo rebajarme a la adjetivización infundamentada, he aquí el desglose de lo anteriormente mencionado en función a lo enunciado en su propio artículo.

 

La tipografía roja pertenece al texto de Feinmann

La negra es mi “respuesta”

 

Ella, que insistía desde Punto de Vista en definirse constantemente como “una intelectual de izquierda”, ya no es sólo un cuadro intelectual de la derecha, ya es un cuadro de la oligarquía, una militante agraria. O lo fue la noche en que se entremezcló con las señoras de las exquisitas cacerolas, las cacerolas VIP, para aconsejarlas.

¿Cuáles son sus argumentos para tal valoración? ¿Por haber participado de una manifestación popular en contra de una medida particular de un gobierno que centraliza la riqueza, que condena a la dependencia a las provincias y que no distingue entre tener 20, 200 o 10.000 hectáreas, mientras se jacta de ser el símbolo de la distribución de la riqueza? Pero en fin, desconozco los motivos por los que Sarlo estuvo allí, pero si el planteo de Feinmann acerca de los grupos de pertenencia o de la afinidad ideológica se basa en la presencia (o no) en una marcha por un motivo donde la noción de justicia o injusticia es ambigua o discutible, entonces tiene tanta solidez como el viento.

Si usted considera, honestamente, que la mayoría de las personas que marcharon improvisadamente a Plaza de Mayo estaban allí para defender a la oligarquía o reivindicar los principios del Terrorismo de Estado, le sugiero que abandone por un tiempo la lectura del diario en el que escribe. El narcisismo no es recomendable para tener una perspectiva lúcida de la realidad.

Precisamente por lo espontánea y genuina, nadie puede garantizar la nobleza generalizada de los que participaron de tal manifestación. Si allí estuvo Cecilia Pando, como más tarde me enteré, pues lamento por ella sus obscenas y patéticas intenciones, pero seguro no logrará lo que haya ido a buscar. Sin duda su presencia fue funcional al gobierno que, una vez más, intenta manipular a la opinión pública decretando en sus discursos que los que estaban allí eran millonarios o golpistas.

Mire estimado Feinmann, los trabajadores del casino no creo que sean Videlistas, la gente que estaba allí con su bandera de Chascomús (pocas veces había visto una metáfora tan bella de la simpleza) no parecía estar desbordada de cuentas bancarias.

No caiga en el prejuicio como metodología de pensamiento que tan bien representada está por su primo.

La cosa es que en un artículo del 27 de marzo, como columnista de La Nación, escribió que los cacerolistas del campo fueron agredidos por el peronismo. Es una pena que una mujer de la inteligencia de Sarlo se encrespe tanto, se enfurezca con el peronismo y se convierta en una antiperonista, camino del que no se retorna, porque el antiperonismo es el atajo más efectivo para terminar en la derecha, rodeado por lo más reaccionario del país.

Sarlo escribió eso porque estuvo allí y usted debe bien saber que la óptica de los hechos difiere notablemente cuando se percibe desde sus entrañas a cuando se a(des)precia desde la TV.

¿Sabe por qué Sarlo escribió que “los cacerolistas del campo fueron agredidos por el peronismo”? Por una simple razón: porque los cacerolistas del campo fueron agredidos por el peronismo. Es una pena que un hombre de la inteligencia de Feinmann se encrespe tanto, se enfurezca con una mujer que cuenta y repudia lo acontecido y se convierta en un ciego por voluntad propia, camino del que no se retorna, porque la ceguera es el atajo más efectivo para terminar en la complicidad, rodeado por lo más reaccionario del país.

 

 

Pero gorila, y desde los medios del antiperonismo tradicional, desde los medios del poder agrícola, desde los medios de las grandes corporaciones, no, nunca.

Disculpe usted mi desconocimiento pero ¿Quiénes son los pulcros dueños del medio en el que usted escribe? ¿Con qué se sostiene Página 12? Claro, ahí yira una modesta porción de los billetes de las retenciones.

No tengo dudas que “La Nación” no tiene ni el más feliz, ni el más digno de los antecedentes, pero celebro que hoy algunos de los que escriban sean periodistas y no publicistas.

 

Sé que me dicen “kirchnerista” y Kirchner sabe que no lo soy, y eso a veces le da una bronca considerable y a veces, creo, me tiene estima.

 

Lamento la desilusión, honestamente me incomoda darle esta noticia, pero si usted no es Kirchnerista y dado el comprobable nulo grado de tolerancia que el ex presidente tiene hacia los que no piensan como él, no tiene ninguna chance de que le tenga estima.

 

Pero vamos al texto de Sarlo: Se presenta como una veterana de las manifestaciones, cosa que es. Sarlo ha sido, desde las movilizaciones revolucionarias de los setenta hasta los cacerolazos VIP de hoy, una experta en movilizaciones. Al serlo, está capacitada para orientar a estos nuevos, iracundos, representantes del descontento social. Le dice, entonces, “a una señora que caminaba con su cacerola y con su hija de seis o siete años” que se vaya porque “van a empezar las piñas”. “La señora quedó estupefacta.” ¿Cómo, nos van a pegar a nosotros?

¿Qué es lo cuestionable de la iluminada sugerencia de Sarlo, el hecho de haber acertado en la premonición?

Sarlo sabe de lo que habla. Yo también respeté excesivamente (es decir, les tuve miedo) a las patotas de la Juventud Sindical y del CdeO en los setenta, que eran durísimas, que ejercían el peor matonaje. Los peronistas vienen de abajo. Si el peronismo nunca “se porta bien” es porque representa, desde Perón y Eva, a la negritud de este país, a los cabecitas, a los grasitas, a los que les armó sindicatos, y esta gente, vea, tiene malos modales: si, por ejemplo, ven a una señora, con una nena, golpeando una cacerola Marmicoc con un cucharón de bronce se van a enfurecer. Seguro que le afanan la cacerola Marmicoc y, ya se sabe, a la nena también. Pero Sarlo debió haberle dicho a la señora que había unos cuantos neonazis en la manifestación. Y que esos fuertes chicos de Belgrano y Recoleta acaso pondrían en su lugar a los negros de la provocación. A quienes Sarlo enfrentó y les dijo en la cara: “Esto es una provocación”. Ahora, ¿lo otro no es una provocación? Cortar las rutas, cuando las cortan los agraristas, no es una provocación. Pero no: no pienso ir por aquí.

Hace bien en agregar el paréntesis en el que hace referencia al miedo. Confundir al miedo con el respeto es un pecado que ni la historia ni el presente pueden ni deben soportar.

Hay valores del peronismo que no merecen otra cosa más que la admiración. Mi abuela ha llegado a insinuar que Perón dignificó su existencia.

Pero hay que saber visualizar los matices. Probablemente había neonazis en la manifestación. Pero insisto, apártese del dogma; su visión es, en algunos casos, demasiado religiosa. Si yo tuviera el criterio acusatorio que usted predica en su categórica certeza sobre la presencia de neonazis, entonces debiera considerar a Perón como un ser no menos que repugnante por haber tenido como referente político a Mussolini o haberle puesto una alfombra roja para el ingreso de los nazis tras su derrota bélica o incluso haber tenido algunos amigos que luego fueron símbolos de épocas penosas de nuestra historia. Sin dudas esos son hechos lamentables pero es una versión parcial que se basa en la omisión de otros elementos. Es, por lo tanto, una categorización tan injusta como la suya.

Yo tengo aberración, como decía al principio de este artículo, por la columna vertebral del menemismo. Pero no por eso me opuse a la decisión de que el servicio militar pase de ser obligatorio a voluntario.

Por otro lado, si tanto desprecio tiene por Belgrano o Recoleta, le sugiero que sea un poco más consecuente y deje de hacer obras de teatro (que por cierto “4 jinetes apocalípticos” goza de la sublimidad que carece en su columna) en Palermo Hollywood a precios que no son precisamente de los más modestos. No es un criterio que yo comparta, pero me baso en sus preconceptos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-101533-2008-03-30.html

http://www.lanacion.com.ar/998895

Audio Peña y D’elia

Honestamente quedé sorprendido con la declaración de D’elia.

Nunca sospeché que tuviera semejante odio hacia la presidenta.

Ver imagen aquí

 

Tuve que correr. Tres veces tuve que correr anoche de la mano de mi novia. Algún kirchnerista estará babeando ahora, orgulloso de que fueron “más guapos”. La realidad es que sacaron a palazos a gente que no fue con palos. Sacaron a las piñas a gente que no fue a pelear, sino a expresarse.

Lo que no logro comprender es como se puede vender a tan bajo precio la dignidad.

De víctimas sociales (creo en el origen de su causa) a soldados del gobierno. Por qué? ¿Por plata?

¿Porque Kirchner, 2 días antes de asumir como presidente, buscó en el diccionario la palabra “dictadura” o “derechos humanos” para domar a los que históricamente habían luchado?

Verdaderamente no entiendo lo que defienden y mucho menos la forma en que lo hacen.

Fíjense el sinsentido de la relación entre el discurso y la acción:

Llegaron con palos gritando “ahí están los que apoyaron a la dictadura militar”. Paradójicamente, sentí el temor que sospecho que pudieron, en algún momento, haber tenido las víctimas de la citada tirana dictadura. Ellos no eran diferentes. Sus diferencias con la dictadura tienen que ver con cuestiones ideológicas, no metodológicas (por eso defienden a las FARC). Luego D´elia apareció sacando a la gente que se fue a expresar diciendo que defendía a la democracia. D´elía entiende que la democracia es sólo válida para los que piensan como él. Conclusión: no entiende nada.

El gobierno de Kirchner mandó a reprimir, pero no desde los organismos oficiales. De esta forma pretende eludir lo que verdaderamente es: un intolerante, un tirano. Entonces manda a la policía K en micros y con palos. De esta forma, K puede escudarse en la “genuina defensa” de la gente común, que en realidad funcionan como represores K.

Luego, los represores K empezaron a gritar que “la plaza es de las madres”. Y no tengo duda que lo es (de hecho ahí estuve el día anterior) porque las madres y abuelas forman parte del pueblo. La plaza es del pueblo.

Por último, los muchachos dijeron que los que se quejaron son de La Recoleta. Su ceguera colectiva no les permite comprender que la persona que defiende no viene, ni conoce, precisamente los lugares humildes del país. La señora se gasta miles en carteras parisinas y 39 mil dólares en un auto para su hija. Créanme que muchos de los que viven en Recoleta deben envidiar las propiedades de los Kirchner.

Pero más allá de eso, aunque hubieran sido todos de Recoleta, de Lugano o de donde fuera, sería totalmente válido que puedan expresarse, porque precisamente esa es la idea: libertad de expresión.

Fui a la marcha por dos motivos:

1) Por la causa pertinente: El apoyo a los pequeños y medianos productores. Lo que en el mundo urbano serían los kioscos o almacenes. No fui a defender a los hipermercados.

 

2) Porque el Gobierno no recauda para la prosperidad del país sino para la prosperidad de sí mismo. Con esa plata mantienen a los represores K (D´elia y compañía), a intendentes, a sindicalistas, a gobernadores, a muchos medios de comunicación, etc.

 

Creo en la representación, no así en el abuso del poder.

Lo de hoy fue lamentable.

Anoche tuve que correr tres veces de la mano de mi novia, pero los cobardes fueron los otros.

Cuando me enteré lo de Habacuc, el impulso me llevó a escribir sobre el tema y dinfundir la noticia. Hice algo que no frecuento pero podía ser últil: comentarlo en una sala de chat.

Efectivamente comenté lo sucedido. La sala es bastante popular y sólo una persona me expresó su indignación y su voluntad de participar.
He aquí un extracto del resto.

(05:46:2 8) ojos _grises_hbre habla con MAURICIO: andate a la concha de tu hermana porteño puto

(05:46:4 8) ELCUCOOOOOOOOOOOOO habla con Todos: cordobes boton

(05:46:51) ojos _grises_hbre habla con MAURICIO: y que me caliente negro mugriento

(05:46:53) Escorpiano (en secreto) habla con Todos: ALGUNA DAMA

(05:47:04) ojos _grises_hbre habla con MAURICIO: preguntale a tu madre

(05:47:15) ELCUCOOOOOOOOOOOOO habla con Todos: son todos garcas los cordobeses

(05:48:0 8) ojos _grises_hbre habla con MAURICIO: jajaj me das lastima negro anada a cacosterte que tenes que laburar pobreton

(05:48:4 8) LIZ habla con Verdu: NO PIDAS PERAS AL OLMO

05:48:57) Verdu habla con LIZ: perdoname liz pero ingenuamente entre por una causa y me encuentro con un conglomerado de imbéciles

(05:49:22) Verdu habla con LIZ: tengo que salir, le temo a su potencial influencia

(05:49:31) Laura Bs As entra a la sala…

(05:49:32) LIZ habla con Verdu: JAJAJAJAJAJA

y ahí me di cuenta que entrar a un chat para comentar lo de Habacuc y pedir
que firmen un petitorio no tenía ningún sentido.
Luego volví a entrar a esta página (PP1 sueño) para ver si funcionaba correctamente el link que acababa de poner para el petitorio.
En una ráfaga, me asomé de vuelta a la sala del chat:

(05:52:31) ojos _grises_hbre habla con gimena: porteños ojala venga otra tormenta y los mate a todos.

Nuevamente la tristeza.

Pero ya no pienso como hace un minuto. Liz es una esperanza.

 

 

La indiferencia es complicidad.

Petitorio

Aquí .

Una charla en un bar de Zagreb

 

No Naranjo! Es una contradicción pretender una definición universal del arte. Más allá de nuestra afortunada imposibilidad de ser objetivos, el arte es básicamente subjetividad.

Todo puede ser arte. Está en la sensibilidad e interpretación de cada uno.

Pará Rojo! Decir que todo es arte es lo mismo que decir que nada es arte. Esa explicación establece una igualdad suprema. Subestima los detalles, no percibe las diferencias.

Con ese criterio apretar un pote de mayonesa es tan artístico como pintar la Gioconda.

Tiene razón Naranjo… prendés el televisor y te encontrás con mujeres que se hacen llamar artistas por pelearse con sus novios públicamente.

Artista es el que vive del arte.

Ay Lavanda! ¿Entonces Van Gogh no fue artista? Aunque sí lo hubiera sido después de su muerte, claro, si no hubiese muerto. Además como podemos decir que artista es el que vive del arte, cuando no sabemos lo que arte.

Insisto, el arte está en uno, en cada uno. Su existencia depende de la percepción individual.

Maradona es un artista?

No

Es Futbolista.

Si te removió el alma. Si te arrancó un gesto, para vos es un artista.

Hoy no me paró el colectivo. El colectivero me miraba mientras lo veía pasar. Quedate tranquilo que me arrancó cuarenta gestos. ¿El colectivero es un artista?

 

El dilema

Múltiples son las definiciones.

Definir al arte es una pretensión contradictoria.

Pero es necesario establecer fronteras puesto que, como dice Naranjo, si el arte es todo entonces es un concepto sin sentido. Esa drástica conclusión invita a desestimar a un gran porcentaje de hombres y mujeres que han trascendido las épocas

=

Tal noción subestima a los inmortales.

Cuesta decir lo que sí es. Pero con certeza, hay cosas que no son arte.

1 ) tirar un balde de pintura contra la pared y llamarlo “arte espontáneo”. Puede llegar a ser artístico en tanto la mancha sea resignificada. En ese caso, el artista no será necesariamente el que haya tirado el baldazo, sino aquel que vea más allá de la mancha.

2) Guido Suller (su accionar) y todos los guidos sullers.

3) Matar a un perro en un museo

Fragmentos de Furia

Guillermo Vargas Habacuc es un vulgar narcicista; un ejemplo prototípico que canaliza uno de los más decadentes síntomas de la posmodernidad: “sólo existo si estoy en la TV”

Guillermo Vargas Habacuc es el que mató a John Lennon o el que entra a una Universidad y mata a 40 personas.

Un ser empapado de cobardía, con un espíritu precario, que se encargó de difundir con la más triste y repugnante de las recetas: Matar a la inocencia. Un cerebro mutilado y una insensibilidad sólo comparable con un frasco de cemento o con la de los espectadores de su crimen.

Algunos diarios publicaron: Artista deja morir a un perro

Lo único de cierto del título es el perro.

“Dejar morir” hace alusión a cierta pasividad y en el peor de los casos a la complicidad.

Pero, si atar a un perro impidiéndole moverse hacia ningún lado, dejándole comida cerca aunque inalcanzable, y no dándole nunca de tomar, significa dejarlo morir,

entonces colgar a una persona de una soga no es matarlo sino dejarlo morir ahorcado.

Por otro lado, si aquel que mata a un perro es un “artista”, necesitamos en carácter urgente combatir a nuestra vagancia o incapacidad para darle un significado al arte. De no ser así, y si seguimos navegando en esa relatividad, podrían justificarse violaciones, torturas u homicidios en el nombre del arte; y en ese caso, Hitler habrá sido el más grande de los artistas.

La indiferencia es complicidad.

Petitorio

Aquí .

La esfera cultural (que desde un punto de vista panorámico podríamos reducir a la ecuación lugar+época) en la que me he criado, no me permite otra cosa más que una conclusión previsible: Aborrezco las manifestaciones de violencia en Medio Oriente.

 

Cualquiera de los decorados sangrientos de aquellas lejanas calles, me siembran un cocktail de sensaciones y emociones que, incluso desde la pasividad del espectador, resultan escalofriantes.

La certeza de mi rechazo está sostenida por mi sensibilidad, mi ideología, mis utopías, pero por sobre todos estos factores está, el azar.

El azar no sólo es el principal responsable de mi existencia, sino también de la mayor porción de mi esencia.

El “aquí y ahora” es un molde del que nadie se puede despojar.

Es por eso que; de mi convicción del rechazo a la violencia, de la que estoy seguro de su honestidad; dudo de su pureza individual.

 

Soy un ser en un contexto.

Luego soy ese contexto.

 

Por más indignante que pueda resultar, es factible que de haber nacido en Irán y de haber recibido una ametralladora a los 5 años, estaría festejando aquello que hoy, desde acá, duele.

La pregunta maestra

Anoche viajaba en colectivo. Mientras la ventana me mostraba algunas tristes historias de la ciudad (que la madrugada se encarga de relucir), participaba como oyente de una conversación de dos muchachas adolescentes. Hubo una pregunta que una le hizo a la otra que me llevó a una conclusión que es prácticamente irrefutable: El criterio popular es notoriamente más lúcido que el de la mayoría de los analistas más ilustrados.

La pregunta en cuestión es, en esencia, un instrumento clarificador que establece parámetros lógicos; una referencia de la cual aferrarse ante cualquier eventual pretensión de comparación. Es tan notable que lo mínimo que merece es que sea compartida.

 

La presente historia la protagonizaron dos jóvenes a las que, a pesar del anonimato, las llamaremos por lo que aparentaban sus caras: Ana y Florencia.

Ana: ¿Qué te gustan más, los gatos o los perros?

Flor: Los perros…

 

Ana no le pregunto si le gustaban más los gatos o los Okapis del Zaire.

Sin necesidad de una previa reflexión, consideró que los elementos comparables tenían que tener cierta homogeneidad.

 

(Concepto llevado al extremo: ¿Cuán significante resulta comparar las propiedades de la lechuga con las consecuencias de la Revolución Francesa? )

Es necesario invocar al sentido común: Cuba (como cualquier otro) debe ser comparado con países semejantes en cuanto a la geografía, a la historia, a la cultura, al idioma, a las dimensiones territoriales, a la densidad de población, a los recursos económicos naturales, etc.

 

Pregunta 1

Estimado lector: Párese sobre Cuba y mire a los vecinos, mire a su alrededor, su sincero alrededor. Pregunto (y me entusiasma su respuesta sea cual sea): De no haber existido la Revolución Cubana ¿Cómo imagina que sería hoy?

 

Ensaladita de datos. (Recuerde que de detrás de cada dato hay una persona)

 

Es complejo elegir las variables de comparación. Hacer un análisis minucioso requeriría de una capacidad, espacio y tiempo que no están al alcance de un doméstico autor de un blog.

 

Pero me centraré en lo imprescindible, en lo elemental, en lo que respecta a la dignidad y a los valores básicos.

 

Tasa de alfabetización (Definición de la UNESCO): Número de personas alfabetizadas de quince años y más, expresado en porcentaje de la población total de personas de quince años y más. Se considera que una persona está alfabetizada cuando puede leer, escribir y comprender un texto sencillo y corto sobre su vida cotidiana.

 

Guatemala tiene el 69,1% de la población alfabetizada. Un porcentaje menor al promedio mundial, que es de 82,4. Jamaica, Nicaragua y Honduras están entre un 76 y 80%. Más esperanzador es el caso de República Dominicana, Panamá y Costa Rica, que oscilan entre el 87 y el 95% de la población escribe y lee sin dificultades. El caso de Cuba es tan excepcional como ejemplar: un 99,8% de la población está alfabetizada. Haití, el país más cercano a Cuba, no tiene registros estadísticos de esta categoría. Lo que sí es de público conocimiento es su índice de mortalidad infantil: 57%. Países como Nicaragua, Honduras, Guatemala o República Dominicana oscilan entre los 26 y 30%. En este contexto es “destacable” el caso de Costa Rica donde afortunadamente desciende al 10%. Sin adjetivos: Cuba, 5%.

 

Pregunta 2:

No pretendí bajo ningún concepto ser tendencioso en la elección de las variables de comparación. El criterio de comparación lejos está de una especulación sobre las “cifras convenientes”, sino que su esencia se sostiene desde lo que a mi entender, son los temas prioritarios en los cuales un Estado debe hacer especial énfasis. Yo elegí los que considero los dos más importantes. Claro, hay muchos más. Les propongo esta pregunta. ¿Cuáles son los tres (o más si quiere) temas que usted/vos/you/Lei/vous/você/ انت/ Вы considera que el Estado debe priorizar? No me responda todos, porque es una obviedad.

 

 

¿Apertura económica?

¿Libertad de pensamiento?

Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago

En esta sección no pretendo ni exponer, ni convencer sino preguntar. Tal vez alguien me lo pueda explicar, porque yo hasta aquí, nunca lo entendí.

 

1) ¿Con que criterio EEUU le exige a Cuba una apertura económica mientras que ese mismo país le realiza un bloqueo económico?

 

2) Si EEUU promueve la libertad de pensamiento, ¿Cuál es el motivo por el cual lo hace siempre en el marco del capitalismo? Reformulo:¿Por qué si propaga tanto la libertad, no se puede ser socialista?

Nou nou, estimadou, el proublema nou es el soucialismo sino la falta de demoucracia.

¡Vaya nobleza señor! pero¿ Qué pensaban ustedes de las dictaduras latinoamericanas?

 

¿El problema es la falta de democracia o el socialismo?

 

 

Como dije con anterioridad, soy un firme crítico de la carencia de libertades individuales (expresión, elección, información, traslado)

Aunque tengo una certeza:

 

Criticar a Cuba por el incumplimiento de los Derechos Humanos es acertado

Pero

Criticar sólo a Cuba por el incumplimiento de los Derechos Humanos es hipócrita.

 

 

Fuente: Unesco. Haga click aquí para ver la grilla comparativa entre países

 

 

 

 

Pronto llega la segunda parte, mientras tanto recomiendo leer los comentarios (=aportes) del artículo que está justo abajo de este.

Más que bienvenido el que quiera imprimir sus ideas en esta página.

saludos.

Si hay algo que han aprendido y aprehendido algunos políticos contemporáneos, es un término que la mera mención los eleva a lugares que en general, no lo merecen (y por eso lo hacen): Derechos Humanos.

Pero el hecho es que un gran porcentaje de la población tiene una visión parcial y tiende a suponer que el término tiene sus fronteras en épocas o hechos particulares.

Propongo que, para quien tenga la voluntad, lea la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”: http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm

 

Así como soy un acérrimo crítico de todas las políticas realizadas en la dictadura militar Argentina, no puedo entonces distraerme en los padecimientos que tienen los cubanos para ejercer su libertad individual. Desafortunadamente, si bien los objetivos económicos y sociales de ambos regímenes son opuestos, el accionar político tiene un mar de semejanzas:

El que se opone al régimen es castigado;

Nativos que escapan de su propio país;

Ausencia total de una representación legitimada por el pueblo;

Y así, entre otros ingredientes.

 

Punto

Y aparte.

 

 

Casi en forma simultánea me llegaron el video que se presenta anexado a este artículo, como también, y de una forma casual, la presente declaración de abril del 2004 del representante de Honduras en la ONU, Benjamín Zapata: “Es nuestra esperanza (…) que el gobierno cubano tome ciertas medidas, ciertos pasos que permitan una mejor calidad de vida a su gente, y evitarse este tipo de continuos llamados por parte de la Comisión de Derechos Humanos”.

 

Claro está que la potencia de la frase se diluye al evidenciar la fecha de su gestación pero, sin embargo, es totalmente válida para sintetizar un accionar inescrupuloso que se ha gestado durante largos años.

 

¿Con qué autoridad moral cualquier gobernante de Latinoamérica puede denunciar el no cumplimiento de los derechos humanos en Cuba? (recomiendo a esta altura para los que no lo hicieron, leer la declaración previamente mencionada)

 

Vaya capacidad histriónica debe tener, vaya incesante ceguera; ¿a cuántos kilómetros de cualquier principio moral debe estar como para acusar a un país de la falta de expresión cuando en el suyo hay falta de nutrición?

 

Y el cuento siguió así…

 

Mientras aquellos diplomáticos se paseaban por Ginebra discutiendo sobre la falta de democracia en Cuba, en sus países morían miles de personas por enfermedades absolutamente evitables.

 

Un tercero se sumaba entusiasmado:

-Che, no se olviden que además son todos pobres- mientras en su país hay una epidemia de miseria.

 

Y el cuarto, ya con una copa en mano, agregó, creyéndose gracioso (peor todavía) (no?):

-que le espera a esos niños, mirando en su cuaderno la foto de Fidel- mientras estos llevan cuadernos, los de su tierra tienen las manos con restos de pólvora.

 

Es verdad que en Cuba hay cosas repudiables, pero si fuera dirigente latinoamericano en lugar de andar haciéndole gastar dinero al estado en pasajes a tales convenciones, lo cambiaría por comprar grandes espejos.

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