Llego a casa una madrugada. Hace mucho que no escribo y hay cosas que pasan por aquí.

1

La palabra es la coartada; nos refugiamos en las muecas; la nostalgia. No hay contenido, hay sentido.

Recién cumplidos los 26, siento el pasado.

Se supone que me preguntaste cosas y se supone que te las respondí y nos reímos de ellas. Se supone. Era un adiós.

Te quiero; que te vaya bien.

2

El gobierno ve el amarillo, el azul (salvo que el azul puede ser verde), el verde (salvo que el verde puede ser azul).

Me lo dijo Borges.

2 (anexo)

No soy lector; puesto que en los libros veo sólo contenido y poca forma. Lamento que no pueda superar la neutralidad de su cuerpo.

Aunque:

Nadie rebaje a lágrima o reproche,

Esta declaración de la maestría

de Dios que con magnífica ironía

me dio a la vez los libros y la noche.

Fantástico.

Borges quedaba ciego mientras lo nombraban Director de la Biblioteca Nacional.

Aclaración que la época demanda: No Nestor, no. No es afinidad con la revolución libertadora, sólo quería citar un gran poema.

3

Margarita Stolbizer fue imputada por participar de un corte de ruta en apoyo al campo.

3 (anexo)

En esta Argentina donde pasan las cosas que pasan, repito:

Margarita Stolbizer fue imputada por participar de un corte de ruta en apoyo al campo.

4

Me enteré por casualidad que Alberto Fernandez asumió en el año 2000, tras los 10 años del menemismo, como legislador de la ciudad de Buenos Aires. Ingresó por la lista que ubicaba a Domingo Cavallo como Jefe de Gobierno y Gustavo Beliz como vice.

5

Por curiosidad:

¿Clarín dejó de mentir?

jueves, octubre 05, 2006

Todo un arte

El cine se construye a partir de un gran cocktail de mentiras articuladas entre sí que simulan una realidad. Aquello que se ve está lejos de ser lo que es.
Cada lágrima, risa o romance se graba incontables veces para que los espectadores vean personas y no personajes. El actor debe aniquilar su identidad para subsistir (si no puede desprenderse de sí mismo no podrá ser otros, no podrá ser actor).
El buen manejo de herramientas da a luz a una realidad irreal.
En definitiva, lo que se pretende con la actuación, el guión, la dirección, la escenografía, el discurso, la acción, la toma, la escena, la historia, es la construcción del verosímil. Lo que importa es que lo que se ve sea creíble.
Queda claro que el cine tiene las mismas bases que la política.

viernes, octubre 06, 2006

Las claves (y clases) del éxito

Un guión cinematográfico debe tener:
120 hojas (una por minuto)
30 hojas para la introducción (planteamiento). En la página 27 deberá mostrar el conflicto de los personajes.
En las siguientes 60 hojas los personajes conviven con ese conflicto (el desarrollo) e intentarán resolverlo. (atención: estar atento en la página 50! ahí deberá estar el climax)
Las últimas 30 hojas el conflicto se diluye o no (conclusión).
Fin. (Aplausos)

¿Por qué las clases de guión las darán profesores de matemática?

Desde su lenguaje por excelencia (el cinematográfico, claro) Hitchcock reflexionó sobre los matices de la representación. Partió de un ejemplo simple:

Citado del libro “El cine según Hitchcock” de François Truffaut.

“La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.
Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de la mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés. Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: “No deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a estallar”. En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. La conclusión de ello es que se debe informar al público siempre que se puede, salvo cuando la sorpresa es un “twist”, es decir, cuando lo inesperado de la conclusión constituye la sal de la anécdota.”

Más allá de lo claro y certero del ejemplo en cuanto a la influencia que ejerce la “forma” en el discurso; es decir, colocando el “cómo se dice” en un rol tan significativo como el “qué se dice”; este ejemplo traspasa las fronteras de la ficción.

(Claro, siempre y cuando la “realidad” no sea una gran ficción)

Obviando esas intrusas letras rojas, he notado que ha estallado una bomba y nunca nadie la había mostrado. De allí el origen de mi (¿nuestra?) sorpresa en el caso, que ni siquiera permite tener una postura sólida ante semejante abrumador desconocimiento.

Estoy haciendo alusión al conflicto que han titulado como “Clarín vs Gobierno”.

Somos espectadores de una batalla mediática en el que llueven calificativos, pero las causan gozan del más profundo de los anonimatos.

Quiero decir, “Clarín miente”. Pregunto (sí, anuncio que pregunto):

¿Durante todos estos años decía la verdad y un día se despertó con unas ganas locas de mentir?

¿Cuál es la mentira?

¿Y entonces cual es la verdad?

Si alguien pega un cartel diciendo que “Clarín miente” está intentando convencer a los “ajenos” de tal acusación. Pero cuando no tiene un sustento empírico y mínimante comprobable, el mensaje se disuelve en el viento (o en todo caso contribuye a manchar aún más el cuerpo de la ciudad).

Al no haber ningún tipo de argumento convincente, el mencionado cartel tiene la misma legitimidad que uno que diga: “Clarín es el topo gigio”.

No es este un manifiesto de defensa a Clarín, sino sencillamente una sugerencia para quienes pretenden generar cierta afinidad o complicidad moral o intelectual, a partir de la invasión de afiches acusatorios. Debieran saber que hasta aquí el criterio utilizado es apropiado para un nene de segundo grado (y había escrito “tercero” y lo borré porque me pareció demasiado).

Antecedentes de conocimiento público

Más allá de de los carteles mencionados, para intentar “comprender” esta novela hay que remontarse a su única parte visible, su climax: las palabras del ex profesor, ex piquetero y actual “vocero presidencial”, Luis D’elía.

En el programa “A dos voces” manifestó una serie de indignaciones muy particulares:

“El grupo económico se benefició con Duhalde con la pesificación y con la ley de protección de bienes culturales.”

Tiene razón. Clarín y el gobierno tienen un benefactor en común.

“Clarín es una pistola en la cabeza de la democracia argentina porque quiere comprar Telecom”

¿Qué?

“Este grupo ha obtenido la fusión entre Cablevisión y Multicanal (…)Este país necesita una nueva ley con los monopolios comunicacionales…”

Para los que se apresuran en sus conclusiones: Vieron que D’elía sí se atreve a criticar al gobierno.

“El político que entra en desgracia con ustedes: pobre tipo, pobre tipo.”

Adivinen a quien me recuerda Clarín.

“El poder concentrado en Argentina es una desgracia para la democracia y la libertad”

Comparto con D’elia pero sospecho que él no lo hace consigo mismo al ser un acérrimo Kirchnerista .

¿Serán estos los motivos por los que “Clarín miente”?

El grupo Clarín como corporación es magno, excesivo, grotesco.

Como medio de comunicación, es prudente distinguir a sus dos máximos exponentes.

Clarín es el diario ideal para cualquier gobierno. Es tan popular como insulso (y probablemente una característica sea la causa/consecuencia de la otra). Es un gran folleto de ofertas de supermercados y celulares que entre tanto informa y muy esporádicamente comparte un pensamiento crítico o analítico.

TN tiene una particularidad, sus máximos exponentes trabajan en múltiples sectores de la Prensa gráfica: Morales Solá en “La Nación”; Tenembaum y Zloto en “Página 12”, Nelson Castro en “Perfil”. En ese sentido, no se lo puede acusar de tener un mensaje unidireccional.

Anexito:

Canal 13 es incluso un “cómplice” involuntario del gobierno. Showmatch desvía temas trascendentales y genera una suerte de sutil efecto anestésico (¿Han notado que desde el retorno de Marcelo, el conflicto con el campo importa menos?)

Definitivamente nos estamos perdiendo el eje de la cuestión. No nos permiten tener una postura. Eso no me preocuparía si no fuera porque gastan cientos de miles de pesos diarios intentando que la tengamos.

“Clarín miente” es decirle a la sociedad “Son tarados”, si ese es todo su argumento.

Lástima que Hitchcock no sea presidente.

Hoy decidí ser el Coco Basile.

¿Cuál es mi recurso “madre” para tal metamorfosis? la autoproclamación.

Soy el Coco Basile porque digo que lo soy.

Lo que estoy haciendo aquí es, ni más ni menos, que aplicar el criterio del gobierno para categorizarse. Cualquier discurso, por más noble que sea, no puede sino generar un efecto de saturación si queda anclado en las mismas palabras. Dependerá de su contenido si esto ocurre a corto o a largo plazo. Pero la situación puede agravarse cuando el relato resulta ser un rejunte de falacias.

Así como les comentaba que se me ocurrió ser Basile, al gobierno se le ocurrió que representa las ideas más sanas del peronismo o del progresismo. Pero en la práctica, evidencian que sus ideas están cada día más distantes de lo que enuncian ante la tribuna.

La última demostración, y probablemente la más notoria, sea la inversión de 15.000.000.000 de pesos para llevar adelante las obras del tren bala.

¿Es acaso esto negativo? No, claro que no. Oponerse a un servicio de transporte público que muestre mejoras cualitativas implicaría el mero ejercicio de la necedad.

Pero como ha demostrado la historia y el sentido común, las acciones sólo son pertinentes o no, si se las enmarca en su contexto.

Seguramente los habitantes de Níger merezcan tener minicomponentes para que puedan escuchar la música que más les guste. ¿Pero no es acaso de carácter urgente que accedan a alimentos para combatir su desnutrición? La respuesta es obvia.

Parece que las autoridades nacionales han desaprendido las nociones de obviedad y pretenden hacer un transporte absolutamente elitista en un país que en las estadísticas parece avanzar a la velocidad del tren que añoran, pero que su realidad demuestra lamentablemente lo contrario. Hay quienes viajan en los techos, otros colgados; hay quienes se enferman en los “baños”, hay quienes se enferman por la espera.

Mientras el sistema de transporte público del país se hunde en su permanente agonía, el tren bala será -como casualmente se mencionaba en el texto anterior- un delirio de grandeza que arrastra el más amargo de los símbolos: una vez más los más pudientes miraran por la ventana como se van gestando nuevos asentamientos próximos a las vías del tren. Un nuevo paisaje del cual aterrarse. Es nuestra tragedia, es nuestro tango. Y nos guste o no; es nuestra elección.

¿Progresismo? ¿No les recuerda acaso a la impronta de la década pasada?

Distribución del ingreso, Patria, Justicia; muchas palabras, muchos conceptos, muchos discursos.

Pero el tren sigue andando y los de siempre se quedan abajo.

Carta de amor, audio.

El cielo ya no incita tu presencia. Tus gritos metálicos, tu ciclotimia tan exacerbada y femenina, tu indiferencia a vos misma.

¿Qué placer encontrás en lastimarte?

¿Qué placer encontrás en lastimarme?

Y ante la primer lágrima te desnudas, me invitás a acariciar los recovecos de tu cuerpo. Me entrego a tu aroma onírico. Me cerrás los ojos y el resto es inevitable; siempre sabés que música poner, cuál es el color de la noche; esa textura, esas palabras, dichas de esa forma, una vez más.

Caminás en las alturas, o por tus delirios de grandeza o por tu postura desafiante a los abismos. De rocker a martir. Vivir con vos es vivir en vos.

Quiero reinverarte; quiero que te liberes de tus trampas, de tu ego.

Pero vuelvo a verte caer; me arrastrás, me dejás sin aire. Esta postal ya la ví, ¿te acordás? Y cuando pasa eso Argentina, no se si seguir o abandonarte.

PD: Con respecto al audio, disculpen ustedes por la precariedad y la falta de talento. A los cercanos, gracias por las necesarias mentiras que dirán.

Renunció un ministro que nunca lo fue.

Tenemos una presidente que no lo es.

El gobierno persiste en la contratación de enemigos. Disfruta de la confrontación (claro, desde la comodidad del poder)

El PJ se renovó. Ahora es el PJ.

El gobierno no asume la inflación pero al mismo tiempo acusa al campo de generarla.

Es llamativo el conglomerado de estupideces que repiten en forma permanente; de hecho hasta resulta meritorio: no es fácil recurrir siempre a los mismos errores; ellos lo logran.

Piano por favor

Pero nada de esto me importa hoy. Hoy todo aquello mencionado no mi indigna, me resulta indiferente. Pasó algo bello, acústico; y por allí transitaré.

Este modesto espacio no tiene pretensiones narcisistas. No está inspirado en la búsqueda de un desarrollo unipersonal. La participación no sólo es bienvenida sino necesaria, es el camino más digno y puro hacia una evolución colectiva.

Cuando se cumple este principio teórico permite experiencias como la que tuve ayer: conocer a una lectora. Un abanico de temas y dos personas motivadas gestaron un noble guión involuntario.

La pregunta acerca del “estudio” no goza de originalidad, por el contrario es de lo más trillada. Sin embargo, dio como respuesta esto (y reprimo los adjetivos):

“…Psicología, pero por un interés personal, porque me fascinan las teorías que se han inventado tratando de explicar los entramados de la psiquis humana. no porque pretenda analizar… por ahora no… mi pasión, mi motor, es la actuación, es mi pasión innegable y si algún día puedo vivir de eso, me consideraré exitosa…”

Ahora sí el adjetivo: sublime.

No por la psicología o por la actuación sino por su noción de “éxito”.

Es una chica que tiene 18 años dentro de un universo que le grita hasta en los sueños que el éxito es directamente proporcional a la magnitud de la cuenta bancaria.

Ella sabe y distingue que un tipo que tiene un Rolex no es más exitoso que otro, sino que es un hombre que tiene un reloj más caro. Ella desconfía de la publicidad que le dice “vivís en este mundo, necesitás Visa”. “¿Necesidad? Necesidades son otras”, seguramente responde cuando camina por la avenida Corrientes y un chico le pregunta si le puede comprar un sándwich.

Hace poco pensaba que el problema no es el dinero, sino la cultura.

El dinero es un elemento neutral y simbólico que dinamiza el intercambio bienes.

El conflicto radica en que se le han asignado atributos que trascienden su rol. El dinero, bajo la orbita de los mandamientos capitalistas más radicales, corrompe la psiquis y los valores de quienes lo tienen y de quienes no lo tienen. Tal como están planteadas las estructuras contemporáneas, resulta lógico afirmar que estamos inmersos en un sistema absolutamente extremista, por lo tanto irracional. ¿No debiera la razón tomar más protagonismo en la política y la economía?

El dinero es materia no materializada. La mera acumulación del dinero en exceso es semejante a la adquisición de decenas de autos o de lo que fuera.

Pero esta noche, estimados lectores, tengo dibujada una sonrisa que no se borra. Hay una chica de 18 años que si puede vivir de lo que le gusta, de su vocación, de su pasión, se considerará exitosa.

Muchas gracias Sofía.

El blog de Sofía: http://queveselcielo.wordpress.com/

El bar, palabras.

De los pocos bares que quedan, que hacen que Buenos Aires se siga pareciendo a Buenos Aires, brotan sentencias. Se combinan con cenizas, risas, voces roncas, historias en blanco y negro, amores que no fueron, amores que lamentablemente son, fulbo (fue orsai!) y la política.

En los bares no hay ideas, hay verdades; “escuchame, te lo digo yo.”

¡Ojo con las banderas! que se arma la percusión con las mesas y a todos les sale el tenor que llevan dentro.

Las verdades de los bares son simpáticas, son espíritu; son los adoquines que resisten al pavimento. Aunque muchas veces son un atajo para dar fallos aparentemente disparatados.

Del comentario que escuché en el bar, lo último que importa es la veracidad de su existencia. (Aunque si digo esto es porque seguramente no existió) (Aunque si aclaro esto es porque quien sabe)

El bar, el bar

Pedro es el fumador del grupo. La ley es ley, pero no para los amigos. Le dejan ser él en el bar (de siempre). Pedro sin pucho es inverosímil.

Los días de humo en la ciudad fueron la más sanguinaria de las condenas para Pedro. Los amigos (de siempre) lo acusaron incesantemente de la neblina urbana.

“Pedrito, pará de fumar, mirá el quilombo que estás armando”

Pasó un día, dos y tres. Pedro habló:

Pedro: Muchachos, ¿no les parece raro esto?

Paco: Se despertó Pedro, che

Jorge: ¿Qué cosa Pedrito?

Pedro: Esto del humo, viejo. A mi me parece raro, que querés que te diga. A una semana del quilombo con el campo. Luis, oime que vos sos el único con el que se puede hablar. ¿Vos alguna vez viste este humo en Buenos Aires? Si la quema de los pastos la hacen siempre y nunca pasó esto. Pensá en lo que viene pasando Luis, ¿me seguís?

Luis: Sí, ¿Pero a donde querés llegar Pedrito?

Jorge: ¡No me vengas con excusas y hacete cargo del humo de una vez!

(Risas)

Pedro: Pasó este tema del campo con el gobierno y por primera vez, la ciudad saltó con el campo. A la semana se prende fuego esto acá cerca. Salen a decir que son unos campesinos y nosotros nos llenamos de humo. A mí, lo que me llama la atención Luisito, es que justo en el choque más groso de un gobierno con el campo de las últimas décadas, pase esto una semana después, algo que además, nunca había pasado antes. Y justo además, cuando la ciudad por primera vez se había puesto con el campo. No se, es raro.

Paco: ¿Qué decís? ¿Que lo encendió el gobierno? No digas boludeces. Se quemó el pasto y se les fue de las manos, nada más. Además todos sabemos que fuiste vos con los puchos.

Pedro: En serio boludo. Pensá en la secuencia de los hechos. Que se yo, puede ser mucha casualidad.

Paco: Me parece demasiado.

Luis: Mirá, si ya macanearon una vez y armaron toda esa ensalada del secuestro del tipo…

Pedro: Gerez

Luis: Gerez, sí. Oime eso fue puro chamullo. La verdad que prender un pastito de más cuesta mucho menos que armar un falso secuestro.

Paco: Sos gorila eh!

Luis: ¿Pero que tiene que ver?

Pedro: Si…-dice contemplativo- Lo prendieron ellos para que haya bronca entre el campo y la ciudad. Justo una semana después del quilombo más grande con el campo en tanto tiempo. Dejate de joder.

Paco: Para para. ¡Gol! ¡Vamos Racing carajo!

Pedro: Que golazo.

El bar, después del bar

Y el bar siguió contando y haciendo nuevas historias. Pedro se fue a su casa con una nueva certeza impregnada.

Al día siguiente, el humo desapareció; y el tema pasará a ser una anécdota.

“¿Te acordás aquella vez como nos ahogó Pedrito con sus puchos?”

Se amplía el staff. Hoy escribe Fanto.

Saludos Cordiales.

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Hay miedo.

Detrás de cada sonrisa, de la elección del vestuario, de esa danza al andar.

Hay miedo a la soledad.

El BAFICI potencia personajes y se devora personalidades. La combinación de las palabras “Cine, Buenos Aires, Festival, Independiente” exacerba los deseos de pertenencia. Los personajes de las pantallas se ven opacados por los espectadores.

Hay mucha ficción en las butacas.

La publicidad se regocija con su éxito: Hoy es la diferenciación, man.

Todos actúan igual en la pretensión de ser distinto.

A la mina le gustó. Él no dijo una idea, pero ese saco, esos pantalones, la bufanda, los lentes, un principio de barba y a veces una boina, da por resultado (redoblante. Chan chan. Suspenso) un intelectual.

Soy creativo, tengo un pulóver verde y violeta. Cool.

“Odio los cools, nosotros somos anti-cool”, escuché.      Es muy cool.

Es así estimado, no sea nostálgico; usted ya no es lo que es, sino lo que muestra (tiene).

Hay miedo a la verdad.

Hay miedo al espejo.

Hay miedo a ir al kiosco y ser uno más.

Narciso

Emmanuel Horvilleur

Se pintan la cara de blanco, se ponen las siete alfileres en la cara y se hacen la cordillera de los andes en la cabeza para ir a Pago Fácil. ¿Lo harán?

El BAFICI es una fiesta de disfraces. ¿Cuántos grupos se sostendrían sin sus máscaras?

Hoy está caro. Hay que pagar la entrada y el brillo.

Maquiavelo está vigente: “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.”

Saludos y escuchen a Lennon: “hola que tal, escucho a lennon”, NO!

No lo escuches para contar que lo escuchás.

Sólo escuchá.

La diferencia está adentro; el resto es decorado.

Publicado por Fanto para “Pensando por un sueño”

Gracias presidenta por haber hecho mención de esta obra.
De no ser así, me hubiera pasado desapercibida.

Cuando se empieza a hojear las páginas de la historia, se puede percibir que hay un componente común; un hilo conductor de todos los capítulos, un mismo esqueleto para distintas épocas y lugares. Se trata de la presencia de la ironía.
Aquí algunos pocos y populares ejemplos:

Que Menem diga que es Peronista.
Que Hitler haya sido un producto del voto popular.
Que Fidel sea uno de los políticos más ricos del mundo.
Que Bush acuse a alguien de Terrorista.

En estos tiempos, claro está, la ironía es una estrella pública y reluciente.
Y esta cualidad implica la presencia de la ironía sobre su propio significado.
Esto es: La ironía es tan visible y tan obvia, que ya no sorprende (esto es aún más irónico).

Retomo un concepto que creo haber mencionado en algún artículo anterior. Más allá de las sospechas sólidas sobre lo sincero o lo genuino de la decisión del gobierno de haberse vinculado activamente a las causas de Derechos Humanos, es visible e irrefutable que durante esta gestión, se ha avanzado sobre el esclarecimiento de los crímenes ejecutados desde el Estado en los 70.
Creo firmemente que la intervención militar (y las semillas que la antecedieron) fueron perversas desde todo punto de vista. Pero lo más triste de nuestra historia no es que un grupo de militares mató a montoneros, estudiantes, comunistas o lo que fuera. Lo más triste es que se intentó aniquilar la disidencia, se intentó abolir la diferencia, se pretendió “objetivizar” a los sujetos. Esto es lo que nuestra presidenta debiera incorporar (como todos nosotros) de las lecciones que nos da la memoria.

Pero lamentablemente estamos cada día más distantes de esa realidad.
He notado algunos tics imperativos del gobierno de los que en algunos casos ya hice mención. Alguno me dirá que soy redundante y lo comprendería. Pero mi insistencia está ligada en forma proporcional a mi preocupación. Quiero decir, lo que antes interpretaba como reacciones violentas a situaciones particulares, ahora empiezo a creer que, en realidad, se trata de una planificada metodología del ejercicio del poder.
Y ahí es donde la ironía toma protagonismo. Al gobierno que públicamente más ha desmenuzado y condenado a la mencionada sección de la historia, se le puede atribuir algunos patrones de conducta que paradójicamente son comparables con los que critica. No en los resultados, pero sí en las intenciones.

Sabemos lo que ocurrió con los “caceroleros” en Plaza de Mayo. A eso hay que sumarle que pocos días atrás el periodista Jorge Fontevecchia fue agredido física y verbalmente por un grupo de manifestantes oficialistas. Lo mismo ocurrió con Ricardo López Murphy.
La violencia es un instrumento avalado y promocionado por el gobierno.
No pretendo alimentar la paranoia ni hacer comparaciones poco felices. No me voy a sumergir en la irracionalidad. Pero si se repasa al “terrorismo” como concepto, nos encontramos con la siguiente definición que nos brinda “Wikipedia”: El terrorismo es una sucesión de actos de violencia que se caracteriza por inducir terror en la población civil de forma premeditada. Dentro de los comportamientos forzados por la amenaza del terrorismo en dicha población civil se incluyen la aceptación de condiciones de muy diversa índole: políticas, económicas, lingüísticas, de soberanía, religiosas, etc. Cuando este tipo de estrategias es utilizado por gobiernos oficialmente constituidos, se denomina terrorismo de Estado.
Como dije, no estoy insinuando esa barbaridad; sería incluso una falta de respeto para quienes han perdido la vida por ser, simplemente, ciudadanos. Pero hay un aire en el ambiente tenso y denso. Un microclima de gargantas desgastadas, de caras transpiradas, del impulso al adjetivo doloroso, del bien, del mal, de nosotros, de ustedes, de patria, de colonia, de golpe, de oligarquía, de matones, de golpes, de insultos, de democracia. ¿De democracia?
Mientras en ínfimos días sucedieron esas indeseadas y novedosas (para los más jóvenes) escenas, el gobierno lanzó un observatorio de medios y corre el rumor de que Rudy Ulloa pretende adquirir Telefé .
Golpes a periodistas, a políticos, a manifestantes pacíficos; compra y control de medios.
Y en este contexto, el gobierno recurre a la receta de gritar desaforadamente la palabra “democracia” en cada paso que da.

La ironía está en su auge.

Pasan cosas raras en esta Argentina.
Porque además cabe recordar la vida de los Kirchner en los 70 , de sus concepciones sobre los modelos económicos en los 90 y de que hoy en día mientras sus aficionados gritan “Patria sí, Colonia no” le renuevan el contrato a Pan American para explotar el petróleo del sur por 20 años (con opción a otros 20).
Frecuentemente disfruto del uso de la ironía, por eso, desde la modestia de este espacio, quiero distinguir al gobierno por manejar con tanta excelencia ese recurso. Felicitaciones.

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