Mayo 9, 2008
Factor sorpresa
Posted by panceto under Cine, Política | Etiquetas: Clarín, D'elia, Gobierno, Hitchcock |Desde su lenguaje por excelencia (el cinematográfico, claro) Hitchcock reflexionó sobre los matices de la representación. Partió de un ejemplo simple:
Citado del libro “El cine según Hitchcock” de François Truffaut.
“La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple y hablo de ella muy a menudo. Sin embargo, en las películas frecuentemente existe una confusión entre ambas nociones.
Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de la mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. El público queda sorprendido, pero antes de estarlo se le ha mostrado una escena completamente anodina, desprovista de interés. Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. Tiene ganas de decir a los personajes que están en la pantalla: “No deberías contar cosas tan banales; hay una bomba debajo de la mesa y pronto va a estallar”. En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense. La conclusión de ello es que se debe informar al público siempre que se puede, salvo cuando la sorpresa es un “twist”, es decir, cuando lo inesperado de la conclusión constituye la sal de la anécdota.”
Más allá de lo claro y certero del ejemplo en cuanto a la influencia que ejerce la “forma” en el discurso; es decir, colocando el “cómo se dice” en un rol tan significativo como el “qué se dice”; este ejemplo traspasa las fronteras de la ficción.
(Claro, siempre y cuando la “realidad” no sea una gran ficción)
Obviando esas intrusas letras rojas, he notado que ha estallado una bomba y nunca nadie la había mostrado. De allí el origen de mi (¿nuestra?) sorpresa en el caso, que ni siquiera permite tener una postura sólida ante semejante abrumador desconocimiento.
Estoy haciendo alusión al conflicto que han titulado como “Clarín vs Gobierno”.
Somos espectadores de una batalla mediática en el que llueven calificativos, pero las causan gozan del más profundo de los anonimatos.
Quiero decir, “Clarín miente”. Pregunto (sí, anuncio que pregunto):
¿Durante todos estos años decía la verdad y un día se despertó con unas ganas locas de mentir?
¿Cuál es la mentira?
¿Y entonces cual es la verdad?
Si alguien pega un cartel diciendo que “Clarín miente” está intentando convencer a los “ajenos” de tal acusación. Pero cuando no tiene un sustento empírico y mínimante comprobable, el mensaje se disuelve en el viento (o en todo caso contribuye a manchar aún más el cuerpo de la ciudad).
Al no haber ningún tipo de argumento convincente, el mencionado cartel tiene la misma legitimidad que uno que diga: “Clarín es el topo gigio”.
No es este un manifiesto de defensa a Clarín, sino sencillamente una sugerencia para quienes pretenden generar cierta afinidad o complicidad moral o intelectual, a partir de la invasión de afiches acusatorios. Debieran saber que hasta aquí el criterio utilizado es apropiado para un nene de segundo grado (y había escrito “tercero” y lo borré porque me pareció demasiado).
Antecedentes de conocimiento público
Más allá de de los carteles mencionados, para intentar “comprender” esta novela hay que remontarse a su única parte visible, su climax: las palabras del ex profesor, ex piquetero y actual “vocero presidencial”, Luis D’elía.
En el programa “A dos voces” manifestó una serie de indignaciones muy particulares:
“El grupo económico se benefició con Duhalde con la pesificación y con la ley de protección de bienes culturales.”
Tiene razón. Clarín y el gobierno tienen un benefactor en común.
“Clarín es una pistola en la cabeza de la democracia argentina porque quiere comprar Telecom”
¿Qué?
“Este grupo ha obtenido la fusión entre Cablevisión y Multicanal (…)Este país necesita una nueva ley con los monopolios comunicacionales…”
Para los que se apresuran en sus conclusiones: Vieron que D’elía sí se atreve a criticar al gobierno.
“El político que entra en desgracia con ustedes: pobre tipo, pobre tipo.”
Adivinen a quien me recuerda Clarín.
“El poder concentrado en Argentina es una desgracia para la democracia y la libertad”
Comparto con D’elia pero sospecho que él no lo hace consigo mismo al ser un acérrimo Kirchnerista .
¿Serán estos los motivos por los que “Clarín miente”?
El grupo Clarín como corporación es magno, excesivo, grotesco.
Como medio de comunicación, es prudente distinguir a sus dos máximos exponentes.
Clarín es el diario ideal para cualquier gobierno. Es tan popular como insulso (y probablemente una característica sea la causa/consecuencia de la otra). Es un gran folleto de ofertas de supermercados y celulares que entre tanto informa y muy esporádicamente comparte un pensamiento crítico o analítico.
TN tiene una particularidad, sus máximos exponentes trabajan en múltiples sectores de la Prensa gráfica: Morales Solá en “La Nación”; Tenembaum y Zloto en “Página 12”, Nelson Castro en “Perfil”. En ese sentido, no se lo puede acusar de tener un mensaje unidireccional.
Anexito:
Canal 13 es incluso un “cómplice” involuntario del gobierno. Showmatch desvía temas trascendentales y genera una suerte de sutil efecto anestésico (¿Han notado que desde el retorno de Marcelo, el conflicto con el campo importa menos?)
Definitivamente nos estamos perdiendo el eje de la cuestión. No nos permiten tener una postura. Eso no me preocuparía si no fuera porque gastan cientos de miles de pesos diarios intentando que la tengamos.
“Clarín miente” es decirle a la sociedad “Son tarados”, si ese es todo su argumento.
Lástima que Hitchcock no sea presidente.
Mayo 9, 2008 at 8:16 pm
El trago del momento se prepara así:
Una medida de la fuerte corrupción menemista etiqueta tren bala.
Inflación sin plan oficial, etiqueta Alfonsinista, añejada desde hace 20 años.
Una Cucharada de azucár de censura y discurso setentista para apagar el golpe del primer ingrediente.
Decorar con unas ramitas de “lucha por los derechos humanos” coladas, picadas, secas, y no por sentido, sino para que parezca algo mejor el trago.
Servir a temperatura ambiente para ahorrar energía.
Mayo 10, 2008 at 8:55 am
Mmmm…
Critica constructiva:
Esto es como un cartel grande pero no desarrollado…
Es decir… para mi que soy un inculto…
Clarin miente? en que miente?
O sea, si, se que manipula la informacion comot todos… pero hay alguna nota en particular?… me lei la nota y no enconre nada de eso…
PD: Lo de suspense y sorpresa.
Me hizo acordar a los intocables… cuando la nenita agarra la valija y uno esta casi gritando: “NO NENA!! SOLTA!!”… muy bueno
Mayo 11, 2008 at 9:37 am
Seb: Es un trago amargo. demasiado. paso. no puedo. no podemos. es todo lo que hay para tomar. ¿es todo?
Ironic: eso es lo que yo también quiero saber. Se tanto como vos, como cualquiera que ve los cartelitos; pero sospecho que hay lo de siempre de fondo (plata). Lo de Hitchcock presidente es un tanto surrealista, pero apunta que él nos hubiera mostrado qué pasa y no directamente la bomba al estallar (los carteles publicados repentinamente).
Saludos a ambos.
Mayo 11, 2008 at 1:31 pm
No es que ellos utilizan un criterio apropiado para un nene de segundo grado, sino que nos tratan como si nosotros estuvieramos en segundo grado.
Actúan de manera incoherente, irracional, terrible, alebosa, y pretenden que aplaudamos.
Muy bueno nuevamente, besos.
Mayo 11, 2008 at 9:53 pm
che, yo no se nada
pero tampoco voy a desvirtuar del todo, llevados los principios del cineasta a mi vida real, creo que disfruto más cuando tengo anticipaciones optimistas de lo que va a ocurrir que una sorpresa, como asimismo soporto mejor el dolor si me agarró desprevenida
llevados los mismos principios a la vida nacional, es problemático que te puedan mostrar lo que realmente pasa porque todos los que tienen intereses mienten, desde que ninguno puede decir toda la verdad
en el mejor de los casos, el suspense no estaría acorde con el estallido
y para darte un ejemplo concreto, cuántos anticiparon la bomba en la AMIA aún después de estallar la embajada?
saludos