Renunció un ministro que nunca lo fue.

Tenemos una presidente que no lo es.

El gobierno persiste en la contratación de enemigos. Disfruta de la confrontación (claro, desde la comodidad del poder)

El PJ se renovó. Ahora es el PJ.

El gobierno no asume la inflación pero al mismo tiempo acusa al campo de generarla.

Es llamativo el conglomerado de estupideces que repiten en forma permanente; de hecho hasta resulta meritorio: no es fácil recurrir siempre a los mismos errores; ellos lo logran.

Piano por favor

Pero nada de esto me importa hoy. Hoy todo aquello mencionado no mi indigna, me resulta indiferente. Pasó algo bello, acústico; y por allí transitaré.

Este modesto espacio no tiene pretensiones narcisistas. No está inspirado en la búsqueda de un desarrollo unipersonal. La participación no sólo es bienvenida sino necesaria, es el camino más digno y puro hacia una evolución colectiva.

Cuando se cumple este principio teórico permite experiencias como la que tuve ayer: conocer a una lectora. Un abanico de temas y dos personas motivadas gestaron un noble guión involuntario.

La pregunta acerca del “estudio” no goza de originalidad, por el contrario es de lo más trillada. Sin embargo, dio como respuesta esto (y reprimo los adjetivos):

“…Psicología, pero por un interés personal, porque me fascinan las teorías que se han inventado tratando de explicar los entramados de la psiquis humana. no porque pretenda analizar… por ahora no… mi pasión, mi motor, es la actuación, es mi pasión innegable y si algún día puedo vivir de eso, me consideraré exitosa…”

Ahora sí el adjetivo: sublime.

No por la psicología o por la actuación sino por su noción de “éxito”.

Es una chica que tiene 18 años dentro de un universo que le grita hasta en los sueños que el éxito es directamente proporcional a la magnitud de la cuenta bancaria.

Ella sabe y distingue que un tipo que tiene un Rolex no es más exitoso que otro, sino que es un hombre que tiene un reloj más caro. Ella desconfía de la publicidad que le dice “vivís en este mundo, necesitás Visa”. “¿Necesidad? Necesidades son otras”, seguramente responde cuando camina por la avenida Corrientes y un chico le pregunta si le puede comprar un sándwich.

Hace poco pensaba que el problema no es el dinero, sino la cultura.

El dinero es un elemento neutral y simbólico que dinamiza el intercambio bienes.

El conflicto radica en que se le han asignado atributos que trascienden su rol. El dinero, bajo la orbita de los mandamientos capitalistas más radicales, corrompe la psiquis y los valores de quienes lo tienen y de quienes no lo tienen. Tal como están planteadas las estructuras contemporáneas, resulta lógico afirmar que estamos inmersos en un sistema absolutamente extremista, por lo tanto irracional. ¿No debiera la razón tomar más protagonismo en la política y la economía?

El dinero es materia no materializada. La mera acumulación del dinero en exceso es semejante a la adquisición de decenas de autos o de lo que fuera.

Pero esta noche, estimados lectores, tengo dibujada una sonrisa que no se borra. Hay una chica de 18 años que si puede vivir de lo que le gusta, de su vocación, de su pasión, se considerará exitosa.

Muchas gracias Sofía.

El blog de Sofía: http://queveselcielo.wordpress.com/